ciudades sin buitres, sapos y lagartos…

A propósito de un twitt enviado por una colega (@Ani_Toro) sobre una campaña que va a iniciar en Quito, contra el acoso verbal y físico hacia las mujeres en espacios públicos llamada “Quito sin Buitres”,- la cual es una enorme iniciativa, tal vez una de las más esperadas por las mujeres de esta ciudad que desde la infancia hemos sufrido estas situaciones. Me alegra porque esta iniciativa ha desatado -una serie de discusiones alrededor del tema, que entre bromas y traumas al fin sale a la luz y es objeto del debate público.

Inmediatamente recordé las “tantas” veces que he sido acosada verbalmente, escuchando groserías, vulgaridades y excesos de hombres en tantos lugares de esta ciudad, calles, parques, estaciones de bus, almacenes etc., – hay que mencionar que a veces el acoso no tiene palabras necesariamente sino gestos y miradas-. Tal vez a alguien le parezca exagerado decir que un simple “piropo”, no es tan destructivo para una mujer, sin embargo al igual que una gotera insistente, cada golpe cala al hasta el fondo y deja una marca emocional fuerte. Es un efecto doble a mi parecer, porque es “piropo”, que en rigor sería un “halago”, al mismo tiempo es cosificante y degradante para una mujer.

Recuerdo mis 12 años, cuando regresaba de la escuela, había un “tipo” que trabajaba frente a mi casa y siempre se paraba en la puerta a la hora de mi regreso para fastidiarme, riéndose, tocándose y obviamente diciendo obscenidades. Me molesta recordar la ansiedad que yo sentía cuando ya estaba cerca de pasar por ahí, me ponía nerviosa, tenía miedo, de hecho le tenía pavor, ni siquiera lo miraba, bajaba mi cabeza y seguía caminando para entrar lo más pronto posible a mi casa, realmente traumatizante para una niña. Otra historia son los buses de esta ciudad, todos repletos de gente casi siempre, donde no sólo te empujan, aplastan y obviamente los hombres aprovechan para “toquetearte”, más de una vez me ha pasado esto, por eso detesto ir en bus y por otras cosas más. Y no pueden faltar esos hombres que andan por la calle buscando cuerpos para morbosear, que sin reparo inclusive se acercan de manera tan invasiva que te paralizan porque piensas que te van a tocar, robar o algo así.

Por respeto a mi misma y a ustedes no quiero repetir todas las cosas que he escuchado, me dan asco inclusive, y me pongo a pensar en que pasaría si un día los roles cambiaran, y nosotras las mujeres repitiésemos lo que ellos hacen?, se darían cuenta de lo grave del asunto?, no lo sé…

Me parece que hay una contradicción también, respeto a las mujeres que gustan vestirse de manera Sensual, Sexy, Atractiva (SSA) o como quieran llamarlo, creo que tienen todo el derecho de hacerlo y verse como ellas quieran, sin embargo esto no es tan así porque se visten para que “alguien” las vea y las desee, es decir para los hombres. Sería ingeuno decir que una no se viste para que alguien la mire, pero de eso a convertirse en una carnada hay una gran diferencia. Entonces en que quedamos?, en el derecho que tenemos de ser , vernos y vestirnos omo nos dé la gana? , o de seguir alimentando un patrón machista por y para los hombres?, aunque creo que la salida más cercana sería  un cambio en la mentalidad en ellos. Que pasa con quienes casi nunca nos vestimos SSA?, son lesbianas diría algún ingenuo, otro que somos desalineadas, fachosas o simplemente feas.

Y las preguntas son muchas, por qué no reaccionamos?, por qué no denunciamos?, por qué los hombres se creen con derecho a todo eso y más?, por qué la sociedad “hipócritamente”, les permite tantos comportamientos sexistas y machistas?, creo que mucho de este morbo a veces se camufla en falsos gestos de “caballerosidad” inclusive, lo que desde el estudio de las masculinidades llamaríamos: “Micro-Machismos” (lean el docu es muy interesante)

Pienso en la educación que están recibiendo ahora mismo las niñas y adolescentes en las escuelas y colegios, se les enseña a reconocer y poner límites al acoso?, a decir no, a denunciar, o simplemente a hablar de eso?, se les enseña a defenderse frente a un acosador?, seguramente No.

Y cuál sería el perfil psicológico de estos “machos acosadores”?, sin ser psicóloga me atrevo a decir que son hombres con patrones machistas muy enraizados que se alimentan de la presión social de amigos varones desafiantes por demostrar su “hombría”, quizás con una pobre o nula autoestima y valoración propia que se oculta tras esa postura de conquistador. Quizás sean hombres para quienes las mujeres son sinónimo de sexo, lujuria y placer, tan ignorantes como para creer que es verdad todo lo que los medios venden sobre el sexo y la sexualidad. Hombres cobardes incapaces de respetarse a sí mismos, incapaces de reflexionar sobre su propia valía como seres humanos y con ningún conocimiento de las profundas complejidades de la corporalidad.

Después de todo este problema que no es exclusivo de ningún país, me alegra que al menos de esto ya podamos hablar, y estoy segura de que podremos hacer mucho más…

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sueños posibles…

¡Mira, el invierno se ha ido,
y con él han cesado y se han ido las lluvias!
Ya brotan flores en los campos;
¡el tiempo de la canción ha llegado!

Cantar de los Cantares 2:11-12

Cuantas veces las cosas me parecieron sólo imposibles…

Todas las veces que esperé una mirada, una sonrisa, un beso tal vez….Todas y tantas veces que bajé la mirada cuando los enamorados se abrazaban por las calles, para no sentir, para no querer eso que tenían los otros…

Esas veces que prefería no salir, esconderme o escapar para que esos “san valentines”, no me asfixien más que mi propia soledad y cuantas veces guardé sin tiempo o rompí esos regalos que nunca podía entregar, tal vez porque en el fondo sabía que esas personas no los merecían. No merecían mi tiempo, mis lágrimas, mis suspiros, no merecían nada, porque eso fue lo que siempre me dieron, nada…

Las flores y las cartas, los besos y las llamadas, las tarjetas y las salidas, el cariño un abrazo, las sonrisas compartidas, estas son cosas que a muchos les parecerían tontas, efímeras y absurdas, fueron las cosas que por varias razones nunca tuve, y fueron también las que poco a poco fui olvidando que existían, para no quererlas quizás…

Estas cosas que muestran de alguna manera lo que el alma puede sentir  y que valen por lo que significan y no por su precio, valen el esfuerzo y el sentir de quien las entrega, valen el gesto y el brillo de una mirada cálida que entrega sin esperar más, y que lo hace sólo por el gusto de dar. Estas cosas que para mí fueron siempre imposibles han llegado de a poco, en cada paso, cada día, de su mano, con su amor.

Y ahora que son algunos mis años y después de tantas cosas, estoy segura de que no perdí nada, ni a nadie, que no perdí la memoria, ni dejé de sentir, sino que simplemente esos caminos y esas historias no eran para mí…

Me doy cuenta de que los imposibles se vuelven realidad y de que el tiempo del llanto se ha quedado atrás, que ha llegado mi tiempo de ser feliz…así, con la persona que escogió amarme y a la que yo escogí, feliz de haber llegado a ese lugar que me cambió la vida, el lugar donde lo conocí, feliz por saber que Dios cuida cada detalle de mi ser y que preparó y guardó todo este tiempo para nuestra felicidad…

Gracias amor

La virgen de Legarda - El Panecillo - Quito. Un lindo lugar para visitar y buen restaurante para cenar 🙂

bicentenario…

A propósito del Bicentenario a celebrarse en Ecuador el próximo 10 de agosto, y en el marco de todos los eventos que se están realizando comparto unas pocas fotos del centro histórico de Quito y del Museo “Alfredo Mena Caamaño”,  en el que se encuentran estatuas de cera de los héroes de la gesta libertaria.

La Plaza de la Independencia

La Plaza de la Independencia

calle Chile

calle Chile

Estatua de la virgen de El Panecillo

Estatua de la virgen de El Panecillo

La Iglesia del Sagrario - Calle García Moreno

La Iglesia del Sagrario - Calle García Moreno

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La Calle García Moreno

Calle García Moreno - Quito - Ecuador /1/08/09

Calle García Moreno - Quito - Ecuador /1/08/09

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Eugenio de Santa Cruz y Espejo - Precusor de la Independencia - Museo Alfredo Mena Caamaño

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Museo Alfredo Mena Caamaño