en mis espacios…

ocupas espacios en mis sueños
te saliste de ellos
llenas mis ausencias
eres un instante eterno
como un suspiro inacabado
extenso, profundo, inmenso…

llenas mis silencios y me hablas
te escucha mi alma
como encontrándose en un beso
mis ojos juguetean en tu mirada…

tus ojos me acarician
tus labios también me recorren entera
tus manos hacen caminos
me transformas, me alucinas…

ahora soy lo que somos
juntos ya no tenemos nombres
somos iguales y distintos
ahora somos otros
el amor nos hizo ser diferentes…

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“te deseo”… y mis certezas

Comparto con ustedes un poema, bastante oportuno considerando lo “densa” que ha sido esta semana. Densa y extraña, con noches de insomnio y obsesiva preocupación por todo. Esta semana me han bombardeado las nostalgias también y los fantasmas, de todo, de poco y de nada, en fin. Me ha gustado mucho este poema porque ahora más que nunca me cuestiono “mis certezas”,  y busco con ansias mi derecho al error, pero también me aferro a ser consecuente con mis ideas y opiniones, aunque no sepa el precio final… solo el tiempo lo dirá.

Te deseo
Victor Hugo*
1802 – 1885

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol..

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: ”Esto es mío” sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

*Victor-Marie Hugo

Nace en Besançon, el 26 de febrero de 1802 y muere en París, 83 años después, e. 22 de mayo de 1885.
Es el más importante de los escritores románticos en francés. Su obra es muy variada: novelas, poesías obras de teatro en verso y en prosa, discursos políticos en la Asamblea Nacional, y una abundante correspondencia. El conjunto de lo que ha perdurado de sus escritos (algunas cartas personales fueron destruidas voluntariamente por sus ejecutores testamentarios Paul Meurice y Auguste Vacquerie) fue publicado en la editorial de Jean-Jacques Pauvert y cuenta con casi cuarenta millones de caracteres.
Fue un escritor prolífico que se autoimponía escribir, llegándose a levantar a las 3 de la madrugada en verano para escribir y a las 5 en invierno, hasta el mediodía, a veces hasta de pie. En materia de novelas escribió más de 18.000 páginas.

eres mi lugar…

me encuentro contigo
entre tus besos
soy yo misma y soy otra a la vez
tu amor me transforma…

me encuentro en tu cuerpo
con tu alma
me fundo en tu ser
como un barco a la deriva…

me lleno en tus labios
y me vacío en tí
una y otra vez…

te siento, te pienso, te alucino…

mi piel se eriza, te invoca, te ama
mi piel se encuentra contigo
con lo que eres, con todo y con tanto…

me encuentro en lo que somos
tú que eres mi lugar…

ahora…

mientras tenga vida voy a amarte
voy a cuidarte y a tomar tu mano
voy a sostenerte cuando tiembles
voy a besarte, aun con lágrimas…

mientras tenga vida tendré esperanza
de ser mejor, de cambiar
de sufrir para aprender
de aprender para vivir…

ahora que puedo voy a decirte
que te amo con mi vida entera
voy a volver a perdonarte
y a secarte cuando llores…

voy a callar para no dañarte
voy a decir para ayudarte
voy a escuchar para crecer
voy a esperar para seguir…

hoy que te amo más que antes
un poco más que aquel día
cuando al fin te conocí…

envuélveme…

Imagen1

envuélveme con besos
con la brisa de tu aliento…

envuélveme en tu pecho
como el atardecer cálido y tibio
color amarillo naranja…

envuélveme con tus manos
y que tus dedos hagan un tejido
de suspiros y sonrisas compartidas…

envuélveme para ser solo tuya
para dormir en tus brazos
mientras cae la tarde
para respirar solo tu aire…

envuélveme como el sol
cuando abraza las montañas
envuélveme para seguir amándote
con cada atardecer…