manantial de fe

La fe no es como la gasolina que acaba después que  nosotros
a usamos, pero como un músculo que se fortalece a la  medida
que lo ejercitamos. Cuanto más demostramos actitudes de  fe,
más aumenta y más fuerte espiritualmente nos tornamos.

Hay personas que dicen no necesitar fe. les basta la razón y
el intelecto. Creo que un corazón sin  fe  es  vacío  y  sin
perspectivas. La fe nos hace escalar montañas de  objetivos,
nos hace atravesar ríos de  dificultades,  nos  hace  correr
maratones de sueños.  nos  motiva,  nos  levanta  cuando  el
fracaso insiste en derribarnos, nos calienta cuando el  frío
de los chascos encoge nuestros  ideales,  nos  hace  sonreír
cuando el dolor de las desilusiones  hieren,  como  espinas,
las nuestras almas.

Sí, la fe es el fortificante de nuestras  vidas  y,  por  el
estudio de la Palabra de Dios, ella nos sostiene en  toda  y
cualquiera  situación.  Una  dosis  diaria  de  lectura   es
suficiente para que nuestra vida espiritual crezca  como  un
árbol frondoso, produciendo frutos para bendecir a todos que
se llegan hasta nosotros.

¿Anhela fe? La Biblia es un manantial.

Paulo Barbosa