día internacional de la mujer trabajadora:Trece Rosas Rojas

El 8 de Marzo es el día internacional de la Mujer Trabajadora, establecido por el Congreso Mundial de Mujeres Socialistas, se recuerda la lucha emprendida por las trabajadoras textiles de la Cotton de Nueva York en  1857.

Estas 129 trabajadoras estaban luchando por una jornada laboral de 10 horas y descanso dominical, y deciden tomar la fábrica como protesta. La patronal responde incendiando el establecimiento, donde mueren todas ellas.

Algunos años más tarde, la Organización de Naciones Unidas (ONU) lava el contenido de esta fecha designándola como el día Internacional de la Mujer. Esta actitud, que parece casi inocente, es un intento más de institucionalizar e invisibilizar la historia de lucha de millones de mujeres en todo el mundo.

El capitalismo, 154 años después de estos hechos, continúa reforzando la banalización de esta fecha, haciéndonos creer que este día es para recibir obsequios y ser halagadas con una flor. Una vez más, marcas de lavarropas, detergentes, jabones en polvo, pañales etc. nos saludaran a través de las pantallas de televisión, de las hojas de los diarios de mayor tirada, de las revistas de moda felicitándonos en nuestro día y reafirmando el espacio que el patriarcado nos ha reservado como mujeres: amas de casa, madres,
cuidadoras o mero objeto sexual.. Pero es responsabilidad de las mujeres rescatar la historia de lucha de otras que se rebelaron contra este sistema y que fueron sentando las bases de nuestras luchas cotidianas y de las futuras.

Este 8 de Marzo queremos recordar a “Las 13 Rosas Rojas”, 13 mujeres, la mitad de ellas menores de edad, asesinadas por el régimen franquista, *82 años después de la muerte de las trabajadoras de la Cotton. * Una de ellas, Julia Conesa en la ultima carta dirigida a su familia escribió: “Que mi nombre no se borre de la historia”.

Luego de la caída de Madrid en manos de las tropas de Franco las Juventudes Socialistas Unificadas (JUS) intentaron reorganizarse  clandestinamente. Roberto Conesa, un policía infiltrado en la organización, colaboró en la detención de los y las integrantes de la organización. Entre los/las detenidos/as se hallaban las Trece Rosas, que fueron arrestadas y conducidas a instalaciones policiales, donde fueron torturadas, y luego llevadas a la cárcel de mujeres. Esta cárcel había sido construida para 450 personas pero en ella se hacinaron 4.000 mujeres muchas de ellas con sus niños/as pequeños/as. *El hacinamiento, el frío, la falta de alimentos llevo a la** muerte a muchas * *de estos pequeños y de estas mujeres.*

El 29 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y encargado del Archivo de Masonería y Comunismo, su hija de 18 años y su chofer fueron asesinados. Como represalia, 56 jóvenes de las JSU que estaban encarcelados mucho antes del asesinato fueron llevados a juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto
1939 y condenados a la pena de muerte.

Dos días depuse del juicio, el 5 de agosto, fueron fusilados/as en las paredes del Cementerio de la Almudena. Entre ellos/as se encontraban estas 13 mujeres. Que sus nombres no se borren de la historia:

– Carmen Barrero Agüero (20 años, modista). Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín.

–  Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política.

– Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización de Radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Julia Conesa (19 años, modista). Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su “novio”. La detuvieron cosiendo en su casa.

– Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

–  Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

– Virtudes González García (18 años, modista). En 1936 se afilió a las JSU. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

–  Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria de Radio Chamartín durante la Guerra. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó “¿Es que a mi no me matan?”.
– Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

– Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del Sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

–  Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

Hoy, casi 72 años después del fusilamiento de las rosas, la lucha de las mujeres por condiciones dignas de trabajo, por el pleno reconocimiento y vigencia de sus derechos, en contra de la violencia, contra la trata de personas, por el derecho al aborto, en las fábricas, en las calles, en las escuelas, en los barrios, en el campo y en la ciudad, siguen marcando un camino que se diferencia de la frivolización del 8 de marzo. Hoy Patricia Troncoso, la Chepa, en Chile, con su lucha junto al pueblo mapuche, nos recuerda la fortaleza y convicciones de las que somos capaces.

Hoy nosotras/os elegimos conscientemente recordar a las trabajadoras de la Cotton, y en ellas a las miles de trabajadoras explotadas por el capitalismo, recobrando la historia de lucha con 13 rosas rojas en nuestra memoria.

Almudena Grandes- Escritora, española,

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inequidad laboral…

Comparto ahora un interesante y sencillo video sobre la equidad laboral.

Este video me ha hecho pensar mucho en toda la suerte de artificios que tenemos que hacer o padecer algunas mujeres por conseguir un empleo, mantenerlo y ganarnos el sueldo que merecemos (en el mejor de los casos). Resulta complicado el tema laboral cuando te enfrentas cada día a un sistema poco equitativo y patriarcal en el que todo el tiempo debes esforzarte por legitimar tu discurso – frente a hombres generalmente – como si tu criterio profesional no fuese suficiente para tener la razón… opinen ustedes.

por cada mujer hay un hombre que…

Por cada mujer hay un hombre
Por cada mujer fuerte, cansada de tener que aparentar debilidad,
hay un hombre débil cansado de tener que parecer fuerte.

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta,
hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

Por cada mujer cansada por ser calificada como “hembra emocional”
hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado.

Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite,
hay un hombre que se ve obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.

Por cada mujer cansada de sentirse un objeto sexual,
hay un hombre preocupado por aparentar que está siempre dispuesto.

Por cada mujer que se siente atada por sus hijos,
hay un hombre que se le ha negado el placer de la paternidad.

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio,
hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil,
hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación,
hay un hombre que redescubre el camino a la libertad.

El texto gustaba mucho, incluso circulo también alguna variante que invertía los términos de la comparación:

Por cada hombre débil, cansado de tener que parecer fuerte,
Hay una mujer fuerte cansada de tener que aparentar debilidad.

Por cada hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo,
Hay una mujer cansada de tener que actuar como una tonta.
Quienes trabajan en masculinidad explican que este texto gusta porque expresa que también los hombres sufren los efectos de la imposición patriarcal de los roles tradicionales. Pero cuatro de los expertos más destacados –Luis Bonino, Dani Leal, José Ángel Lozoya, y Meter Szil- añadían que a ellos su lectura le incomodaba: . Ante esto, los cuatro presentaron también a través de Internet, un texto alternativo para su reflexión.

Por cada mujer cansada de tener que aparentar debilidad,
hay un hombre que disfruta de protegerla esperando sumisión.

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta,
hay un hombre que aparenta saberlo todo porque eso le da poder.

Por cada mujer cansada de ser calificada como “hembra emocional”
hay un hombre que aparente ser fuerte y frío para mantener sus privilegios.

Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite,
hay un hombre al que no le importa pisar a quien sea con tal de ser el primero.

Por cada mujer cansada de sentirse un objeto sexual,
Hay un hombre que disfruta utilizando a las mujeres para su placer.

Por cada mujer que se siente atada por su hijo/a,
Hay un hombre que disfruta de tiempo libre a su costa.

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio,
hay un hombre que se aprovecha del trabajo gratuito hecho en casa y que no mueve un dedo para reivindicar la igualdad de derechos laborales de la mujer.

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil, hay un hombre que cuando llega en coche a casa tiene la mesa y mantel puesto.

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación,
hay un hombre que tiene miedo de perder su lugar privilegiado ante ella.

Por cada mujer que es víctima de violencia en el hogar,
hay un hombre que la ejerce y lo niega, presentándose como víctima de las “provocaciones” o el “abuso psicológico” femeninos y muchos otros que miran hacia otro lado en un silencio cómplice.

Por cada mujer que confía en que los hombres quieren la plena igualdad de derechos,
hay cientos de hombres confiados en que todo cambie un poco para que todo siga igual.

cinco videos para pensar género, masculinidad y más…

Comparto cinco interesantes videos sobre género, machismo y nuevas masculinidades. Van algunas ideas de lo que más me ha gustado de cada uno.

La Nueva Masculinidad

“El trabajo de las mujeres debe ser en labores propias de su sexo, aunque muchos hombres todavía piensan que las mujeres son violadas porque provocan eso en los hombres”. Por otro lado pensar en los nuevos roles de género para los hombres tiene un profundo vacío también, porque la gran mayoría de hombres nunca vieron a sus Padres hacer algo diferente.

Masculinidad

“Es necesario cuestionarse como hombres las emociones, porque estas no son masculinas ni femeninas, aceptarlas puede ser muy positivo para ellos mismos, por ejemplo la ternura. Una forma de empezar los cambios es que los hombres participen del espacio privado del hogar y desaparecer a los Padres ausentes y autoritarios que no dialogan con sus hijos”. Hay tantas preguntas que hacernos, será posible un mayor contacto físico entre los hombres heterosexuales?. Finalmente una idea fundamental es incorporar en la eduación de los niños lo que se les ha enseñado eternamente solo a las niñas “el cuidar, proteger, amar”…

Campaña Lazo Blanco – Brasil

Se busca hombres comprometidos por el fin de la violencia contra las mujeres, la campaña lazo blanco involucra también la paternidad. Algo para pensar; En Brasil se otorgan 5 meses de licencia de lactancia materna a las mujeres y a los hombres solamente 5 días..

Dialogando sobre Masculinidades

“La paternidad entró en crisis cuando el hombre dejó de ser el proveedor del hogar”. En el marco de los estudios de género se incertan en una época y contexto histórico, en relaciones que se transforman, elementos dialécticos, que involucran la clase social y la etnicidad. Pensar el feminismo como la construcción de un mundo con mayor equidad comprendiendo el género como una perspectiva relacional”

El Machismo Invisble

“Existen diversos feminismos, muchas mujeres, diversas posiciones. Se piensa que el machismo no existe, porque no se muestra de manera evidente, esto porque no se tiene consciencia de que el mundo es masculino por tanto el mundo es machista pero se piensa que es normal.

Una de las críticas al movimiento feminista es que es una propuesta “escandalosa”, todos los movimientos sociales son estridentes, no hay que asustarse por el ruido porque le están gritando a la sociedad. Un problema del movimiento quizás es que hemos perdido la individualidad como mujeres en el tránsito de la representacion de grupo porque puede no sentirse responsable sobre todo en unas relaciones que todavia son de dominación, quien está al frente de los partidos políticos?, quien nombra a las mujeres?, todavía los hombres…

nosotras no tenemos la culpa… microMachismos – Parte II

Quizás estas descripciones animen al lector a ir develando otras, de las cuales impensadamente (o no) es sujeto u objeto. La efectividad de todas estas maniobras, junto a la falta de autoafirmacion de la mujer, forman una explosiva mezcla con negativos efectos relacionales: mujeres muchas veces enormemente deterioradas en su autonomía y varones con aislamiento emocional progresivo y creciente desconfianza en la mujer, a quien nunca terminan de poder someter plenamente.

Si bien hemos tenido en mente la clasificación a la pareja conyugal, muchas de estas maniobras son igualmente realizadas en el ámbito familiar con las propias hijas y madres. Quizás esta larga clasificación pueda provocar alivios y rechazos. Como en todo tema que se devela, suele ser mas frecuente que sientan alivio aquellos a quienes la invisibilizacion los desfavorecía, y rechazo quienes se sentían favorecidos por dicha invisibilizacion.

Tolerar la visibilizacion no es tarea fácil. No muchas mujeres, pese a entender maniobras en que se ven involucradas, soportan el reconocimiento de su propia subordinación (Dio Bleichniar, 1992).

Pocos varones, pese a reconocerse en este listado, están dispuestos a aceptar, a pesar de sus cambios, lo que en ellos aun permanece de la atávica dominancia masculina (Brittan, 1989).

Pero la transformación se basa en esos dolorosos reconocimientos y aceptaciones. Seria un error que de esta clasificación se dedujera la “maldad” de los varones. Solo he intentado describir comportamientos de los que ellos si son responsables, de los que las mujeres no son responsables y que solo a ellos les cabe intentar modificar si desean relaciones igualitarias y cooperativas con las mujeres.

Micromachismos “Coercitivos”,

El varón usa la fuerza moral, psíquica, económica o de la propia personalidad, para intentar doblegar y hacer sentir a la mujer sin la razón de su parte. Ejercen su acción porque provocan un acrecentado sentimiento de derrota posterior al comprobar la perdida, ineficacia o falta de fuerza y capacidad para defender las propias decisiones o razones.

Intimidación
Maniobra atemorizante que se ejerce cuando ya se tiene fama (real o fantaseada) de abusivo o agresivo. Se dan indicios de que si no se obedece, ‘algo” podrá pasar. Implica un arte en el que la mirada, el tono de voz, la postura y cualquier otro indicador verbal o gestual pueden servir para atemorizar. Para hacerla creíble, es necesario, cada tanto, ejercer alguna muestra de poder abusivo físico, sexual o económico, para recordarle a la mujer que le puede pasar si no se somete.

Toma repentina del mando.
Ejercicio mas o menos sorpresivo de anulación o no tenida en cuenta de las decisiones de la mujer basada en la creencia del varón de que el es el único que toma decisiones. Ejemplos de esta maniobra son: tomar decisiones sin consultar, ocupar espacios comunes, opinar sin que se lo pidan, monopolizar, etcétera.
El cortocircuito es un tipo especial de esta maniobra- consiste en tomar decisiones sin contar con la mujer, en situaciones que la involucran y en las que es difícil negarse- invitaciones a último momento de personas importantes: jefes. parientes, etcétera- (Piaget, 1993).

Apelación al argumento lógico.

Se recurre a la lógica (varonil) y a la “razón” para imponer ideas, conductas o elecciones desfavorables a la mujer. Utilizada por varones que suponen que tienen la ‘única” razón o que la suya es la mejor. No tienen en cuenta los sentimientos ni las alternativas y suponen que exponer su argumento les da derecho a salirse con la suya. No se cesa de utilizar hasta que se dan lógicas razones (las del varón, por supuesto), y obligan a tener muy en claro la propia posición si la mujer no quiere someterse. Provoca intenso agobio.

Ejemplo frecuente de esto es la elección del lugar de vacaciones, si a la mujer no le gusta el lugar elegido por el varón de la pareja. Es muy eficaz con mujeres que tienen un modo perceptivo o intuitivo de abordaje de la realidad.

Insistencia abusiva
Conocida como “ganar por cansancio”, consiste en obtener lo que se quiere, por agotamiento de la mujer en mantener su propia opinión, que al final acepta lo impuesto a cambio de un poco de paz.

Control del dinero
Gran cantidad de maniobras son utilizadas por el varón para monopolizar el uso o las decisiones sobre el dinero, limitando el acceso de la mujer a el o dando por descontado que el hombre tiene mas derecho a ello. Algunas de ellas: no información sobre usos del dinero común, control de gastos y exigencia de detalles, retención -lo que obliga a la mujer a pedir- (Coria, 1992). Incluyo también en este apartado la negación del valor económico que supone el trabajo domestico y la crianza y el cuidado de los niños

Uso expansivo del espacio físico.
Esta práctica se apoya en la idea de que el espacio es posesión masculina, y que la mujer lo precisa poco. Así, en el ámbito hogareño, el varón invade con su ropa toda la casa, utiliza para su siesta el sillón del salón impidiendo el uso de ese espacio común, monopoliza el televisor u ocupa con las piernas todo el espacio inferior de la mesa cuando se sientan alrededor de ella, entre otras maniobras (Guillaumin, 1992).

Efectos en la mujer:
Inhibición, desconfianza en si misma y disminución de la autoestima, lo que genera mas desbalance de poder.

Micromachismos “encubiertos”,
El varón oculta (y a veces se oculta) su objetivo de dominio. Algunas de estas maniobras son tan sutiles que pasan especialmente desapercibidas, razón por la que son mas efectivas que las anteriores. Son muy efectivos para que el varón acreciente su poder de llevar adelante “sus” razones, y son especialmente devastadores con las mujeres muy dependientes de la aprobación masculina.

Son los que atentan de modo mas eficaz contra la simetría relacionar y la autonomía femenina, por su índole insidiosa y sutil que los torna especialmente invisibles en cuanto a su intencionalidad.

Abuso de la capacidad femenina de cuidado.
Maternalizacion de la mujer. La inducción a la mujer a ‘ser para otros” es una practica que impregna el comportamiento masculino. De las múltiples caras de esta maniobra, solo nombrare algunas: pedir, fomentar o crear condiciones para que la mujer priorice sus conductas de cuidado incondicional (sobre todo hacia el mismo varón), promover que ella no tenga en cuenta su propio desarrollo laboral, acoplarse al deseo de ella de un hijo, prometiendo ser un “buen padre” y desentenderse luego del cuidado de la criatura.

Requerimientos abusivos solapados: son tipos de pedidos “mudos” que apelan a aspectos “cuidadores” del rol femenino tradicional. Ejemplos comunes de estos requerimientos son los comportamientos de “aniñamiento tiránico” que utilizan los varones cuando enfrentan, así como la exigencia (generalmente no verbal) de ocuparse de la familia de el, sus amigos, y los animales que usualmente el promueve que los hijos tengan en casa.

Este tipo de maniobras, junto con la sacralización de la maternidad y la delegación de la carga domestica y la crianza de los hijos (definiéndose el varón solo como “ayudante”), son las mas frecuentes microviolencias sobre la autonomía de la mujer, al obligarla a un sobreesfuerzo vital que le impide su desarrollo personal.

Maniobras de explotación emocional
Se aprovechan de la dependencia afectiva de la mujer y su necesidad de aprobación para promover en ella dudas sobre si misma, sentimientos negativos y, por lo tanto, más dependencia. Se usan para ello dobles mensajes, insinuaciones, acusaciones veladas, etcétera. De entre su amplia variedad podemos destacar: Culpar a la mujer de cualquier disfunción familiar (con la consiguiente inocentizacion del varón). Culpabilizacion del placer que la mujer siente con otras personas o situaciones donde el no este: asentada en la creencia de que la mujer solo puede disfrutar con su compañero afectivo y por el. Eleccion forzosa con maniobras del tipo de “Si no haces esto por mi es que no me quieres”. Acusación culposa no verbal frente a acciones que no le gustan al varón, pero a las cuales no se puede oponer con argumentos “racionales” (al estilo de “A mi no me importa que salgas sola”, dicho con cara de enfado).

Maniobras de desautorizacion.

  • Conducen a inferiorizar a la mujer a través de un sinnúmero de descalificaciones, que en general son consonantes con las descalificaciones que la cultura tradicional realiza, y que hacen mella en la necesidad de aprobación femenina. Entre ellas:
  • Redefinición como negativas, de cualidades o cambios positivos de la mujer.
  • Colusión (Boicot o confabulación) con terceros con los que la mujer tiene vínculos efectivos (parientes, amistades) a través del relato de historias sesgadas, secreteos, etcétera (Borrad, 1991).
  • Descalificación de cualquier trasgresión del rol tradicional.

Un gesto muy utilizado para acompañar estas maniobras es ‘la cara de perro”, que difícilmente es aceptado como propio por el varón.

Terrorismo
Se trata de comentarios descalificadotes repentinos, sorpresivos, tipo ‘bomba”, que dejan indefensa a la mujer por su carácter abrupto. Producen confusión, desorientación y parálisis. Utilizan la sospecha, la agresión y la culpabilidad. Pertenecen a este tipo los sorpresivos comentarios descalificadores del éxito femenino, resaltar la cualidad de la mujer-objeto y recordar las “tareas femeninas” con la familia, en contextos no pertinentes (Coria, 1992).

Paternalismo
En este tipo de maniobra se enmascara la posesividad y a veces el autoritarismo del varón, haciendo “por” y no “con” la mujer e intentando aniñarla. Se detecta sobre todo cuando ella se opone, y el no puede tolerar no controlarla.

Creación de falta de intimidad
Actitudes activas de alojamiento, que bloquean la puesta en juego de las necesidades relacionales de la mujer y evitan la intimidad que para el varón supone riesgo de perder poder y quedar a merced de la mujer (Weingarten, 1991):

Negación del reconocimiento.
Comportamientos de avaricia de reconocimiento de la mujer como persona y de sus necesidades, que conducen al hambre de afecto (el que, en mujeres dependientes, aumenta su dependencia). Provoca sobrevaloracion de lo poco que brinda el varón -ya que lo escaso suele vivirse como valioso- (Benard y Schiaffer, 1 990).

Silencio.
Renuencia a hablar o hablar de si, con efectos de “misteriosidad”. Su objetivo es evitar el desenmascaramiento y el control de las reglas del dialogo. Algunas de estas maniobras son: encerrarse en si mismo, no contestar, no preguntar, no escuchar, hablar por hablar sin comprometerse, etcétera (Durrant y White, 1990; Wieck 1987; Sabo 1995). Negación a la mujer de su derecho a ser cuidada (e imposición del deber de ser cuidadora). Inclusión invasiva de amigos, reuniones y actividades, limitando al mínimo o haciendo dejar de existir los espacios de intimidad. A veces acompañada de la acusación a la mujer de ser “poco sociable”.

Engaños
Se desfigura la realidad al ocultar lo que no conviene que la mujer sepa, porque si no el varón puede resultar perjudicado en determinadas ventajas que no quiere perder. Pertenecen a este tipo maniobras tales como: negar lo evidente, incumplir promesas, adular, crear una red de mentiras, apelar a la desautorización de las “intuiciones” de la mujer para ocultar infidelidades.

Dan poder en tanto impiden un acceso igualitario a la información.
Autoindulgencia sobre la propia conducta perjudicial.
Maniobras que procuran bloquear la respuesta de la mujer ante acciones e inacciones del varón que la desfavorecen. Hacen callar apelando a “otras razones”, y eludiendo la responsabilidad de la acción.

Entre ellas: Hacerse el tonto: se apela a la inconsciencia (“No me di cuenta”), a las dificultades de los varones (“Quiero cambiar, pero me cuesta”), a las obligaciones laborales (“No tengo tiempo para ocuparme de los niños”), a la torpeza, a la parálisis de la voluntad (“No pude controlarme”). Comparaciones ventajosas: se apela a que hay varones peores.

Efectos en la Mujer:

  • Impiden el pensamiento y la acción eficaz de la mujer, llevándola a hacer lo que no quiere y conduciéndola en la dirección elegida por el varón.
  • Aprovechan su dependencia afectiva y su pensamiento “confiado”.
  • Provocan en ella sentimientos de desvalimiento, emociones acompañadas de confusión, zozobra, culpa, dudas de si, impotencia, que favorecen el descenso de la autoestima y la auto credibilidad.
  • Reacción retardada (y “exagerada”, dicen los varones) por parte de la mujer, como mal humor, frialdad o estallidos de rabia “sin motivo”.

Micromachismos de “crisis”,
Suelen utilizarse en momentos de desequilibrio en el estable desbalance de poder en las relaciones, tales como aumento del poder personal de la mujer por cambios en su vida o perdida del poder del varón por razones físicas o laborales. El varón, al sentirse perjudicado, puede utilizar específicamente estas maniobras o utilizar las definidas anteriormente, aumentando su cantidad o su intensidad con el fin de restablecer el statu quo.

Muchas de estas acciones están naturalizadas, des-conociéndose su función al servicio de la dominación.

Seudoapoyo.
Apoyos que se enuncian sin ir acompañados de acciones cooperativas, realizados con mujeres que acrecientan su ingreso al espacio publico. Se evita con ello la oposición frontal, y no se ayuda a la mujer a repartir su carga domestica y tener mas tiempo.

Desconexión y distanciamiento.
Se utilizan diversas formas de resistencia pasiva: falta de apoyo o colaboración, conducta al acecho (no toma la iniciativa, espera y luego critica. “Yo lo hubiera hecho mejor”), amenazas de abandono o abandono real (refugiándose en el trabajo o en otra mujer “mas comprensiva”).

Hacer meritos.
Maniobras consistentes en hacer regalos, prometer ser un buen hombre, ponerse seductor y atento, hacer cambios superficiales, sobre todo frente a amenazas de separación. Se realizan modificaciones puntuales que implican ceder posiciones provisoriamente por conveniencia, sin cuestionarse la creencia errónea de la “naturalidad” de la tenencia de dicha posición.

Dar lastima.
Comportamientos autolesivos tales como accidentes, aumento de adicciones, enfermedades, amenazas de suicidio, que apelan a la predisposición femenina al cuidado y le inducen a pensar que sin ella el podría terminar muy mal.

El varón exhibe aquí, manipulativamente, su invalidez para el autocuidado. W. Shakespeare ilustra, espléndidamente, las estrategias de utilización de muchas de estas maniobras en función de dominar a la mujer, restringiendo con hábiles artes su autonomía, en su obra “La fierecilla domada”. Su lectura alumbra con gran nitidez el efecto devastador de estas estrategias de dominio.

Tomado del Texto:  “Micromachismos,  La violencia invisible en la pareja”  Luis Bonino Mendez