pensando la teología…

Comparto una notas que pude tomar en un evento que se realizó en Quito, sobre pueblos indígenas e identidad en América Latina, a propósito del natalicio de Monseñor Leonidas Proaño

Elsa Támez – Teóloga feminista –Costa Rica

  • El modelo neoliberal y el patriarcado por la exclusión del mercado
  • Mujeres que mendigan las migajas de las caricias de alguien y viven realidades fragmentadas.
  • En los medios de comunicación se habla de moda, consumo, mercado y al mismo tiempo de asesinatos, todo tiene el mismo valor para la prensa.
  • El machismo forza a los hombres a matar, a herir a demostrar todo el tiempo a otros que ellos deben dominar.
  • La Biblia no es magia, son antorchas en el camino que debemos seguir
  • Las mujeres deben dar un salto del maltrato al bienestar
  • Las acciones que beneficien a los pobres, a las mujeres, a las organizaciones, siempre tendrán oposición.

Ser comunista es un insulto, ser capitalista no lo es

Juan José Tamayo – Teólogo Español

  • El “Neo” – Colonialismo, y todos los “Neos”, son más perversos que su marca original..
  • “Los teólogos son personas que pasan leyendo todo el tiempo, encerrados meditando, tratando de dar respuestas exactísimas a preguntas que nadie se realiza”

El desafío es responder a la oposición de manera crítica y creativa


Paráfrasis de Eduardo Galeano:

Debemos dejar de pensar que los negros, indios, mujeres, niños, son objetos de estudio y no sujetos de historia. Debemos dejar de pensar que las potencias tienen dioses y nosotros ídolos, que ellos tienen  idiomas y nosotros dialectos,  que tienen religiones y nosotros  supersticiones, que aquí solo hay magos y no sacerdotes…

Frei  Betto – Teólogo – Brasil

  • Se necesita compasión para que exista solidaridad, sentido de gratuidad y no fama, ni reconocimiento social, sino un espíritu y un acto de humanidad
  • Diferenciar entre las enseñanzas y enfatizar en las prácticas
  • El acto más grande de espiritualidad es atender las necesidades básicas del Ser Humano
  • Diferenciar entre magia (Jesús no hizo magia, ni dijo palabras para multiplicar los panes y los peces), Jesús hizo un milagro. Milagro: Es el poder que tiene Dios, para cambiar el curso natural de las cosas. Dios tiene el poder de hacer milagros en el corazón de las personas.
  • Jesús de alguna manera fue un prisionero político, no murió por algún accidente común o casual, ni por enfermedades, el fue arrestado por un complot entre los poderes de la época. Involucrarse con la política porque somos discípulos de un prisionero también. La vida en plenitud que quiso Jesús para nosotros, tiene que ver con estar bien con uno mismo, con los demás, con el ambiente.

Quizás el único sacrificio que le podemos ofrecer a Dios es compartir lo que tenemos con quienes no tienen, que todo sea para todos…

De izquierda a derecha: Frei Betto (Brasil), Shirley (Venzuela), Juan José Tamayo (España), Elsa Támez (Costa Rica)

año nuevo…

Feliz 2010

Frei Betto – (Artículo tomado de ALAI)


Feliz Año Nuevo a los artesanos de utopías, cuyas manos callosas desentierran girasoles de los pantanos de la ambigüedad; a las mujeres buscadoras de afectos recónditos, divas milagrosas del bien-amar gratuito; a los niños sobrevivientes en los corazones de todas las edades; y a los guardianes de silencios meditativos.

Feliz Año Nuevo a los magos de la delicadeza y a los que tejen lazos de cintas con las líneas del tiempo; a los auscultadores del rumor de ángeles y a los portadores de altivez luminosa montados en caballos de fuego.

Feliz Año Nuevo a los peregrinos de caminos desprovistos de oscuridad; a los buscadores de conchas en las playas solariegas de la saciedad ética; a los desatadores de nosotros en los pliegues del espíritu; a los heraldos de buenas nuevas y a los espantadores del infortunio.

Feliz Año Nuevo a quien se asoma a la ventana del alma para contemplar su propio amanecer; a los navegantes cuyas velas se mueven gracias al soplo del Espíritu; a los sembradores de horizontes translúcidos; a las bordadoras de ternura en el suelo pedregoso de nuestras desventuras.

Feliz Año Nuevo a los acampados en el vasto territorio de la insensatez, rehenes de egos inflados; a los acróbatas de extravagantes conjeturas, esclavos de sus altisonantes ilusiones; a los autores de la incongruencia cívica, inveterados jugadores del escarnio.

Feliz Año Nuevo a los corazones seducidos por el toque del amor divino; a los voluntarios de la generosidad, indicadores de caminos en las vías laberínticas de nuestros desaciertos; a los profetas inflexibles a la embriaguez de la rutina, intrépidos cultivadores de la esperanza.

Feliz Año Nuevo a los confiteros de dulces anuncios entre tantas desilusiones; a los artistas de la sobriedad, ajenos a las luces llamativas de la hipocresía; a los orfebres de la belleza preñada de densidad subjetiva; a los maestros de la sabiduría impelidos por la brisa suave impregnada de sabor a miel.

Feliz Año Nuevo a los filósofos desalfabetizados de erudición, atentos a los vuelos de la inteligencia para trascender la razón; a los adeptos a la mística vacía de imágenes y palabras; a los gitanos de Dios cuyos pasos recorren las sendas mistéricas de la amorosidad inefable.

Feliz Año Nuevo a quien se niega a proferir el discurso ácido de la designificación del otro; a los habitantes de aldeas líricas, en cuyo amanecer suenan cantos compasivos; a los eremitas del desconsuelo, alimentados por el Verbo que se hace carne; a los hábiles alpinistas de la imaginación, en cuyas artes la vida se transmuta en alegorías.

Feliz Año Nuevo a los cazadores de confidencias, atentos a los detalles de la gentileza; a los orfebres de la elegancia, cuyas palabras exhalan fragancias perfumadas; a los centinelas del asombro, agraciados por el don de identificar la vida como milagro; a los artífices de la fantasía, transustanciadotes de nuestras emociones más telúricas.

Feliz Año Nuevo a quien calla los despropósitos ajenos, incapaz de transformar la propia lengua en piedra de tropiezo; a los navegantes de devaneos románticos, embriagados de poesía; y a los arquitectos del futuro, dedicados al proyecto de la ceremonia nupcial de la libertad con la justicia.

Feliz Año Nuevo a los artistas de la insensatez capaces de imprimir a la vida carácter lúdico; a los aplicados caballeros de la filosofía de la risa, de los cuales emana el júbilo de vivir; y a los acongojados encendedores de luminarias, discípulos indignados de Diógenes.

Feliz Año Nuevo a quien trasiega a despecho de los pusilánimes, entregado a la osadía de reinventar la existencia después de cada fracaso; y al guardia del farol en pleno mar revuelto, cuyo haz de luz abre vías doradas en la superficie de las aguas; y a las mujeres de corazones acunados por la preferencia de Cupido.

Feliz Año Nuevo a los ojos vigilantes al ocaso ambiental, en los que las lágrimas serán resecadas por el hollín de chimeneas lucrativas; a los desenjauladores de pájaros, intrépidos pilotos de vuelos alucinados; y a los serviciales de la gratitud, militantes del altruismo compasivo.

Feliz Año Nuevo a quien tuvo un año infeliz, herido por dolores y lágrimas, empantanado por desesperanzas y sendas oscuras: Dios quiera que ahora pueda rescatar lo mejor de sí, religarse al Trascendente y hacer del amor la razón de su renacer a la vida. (Traducción de J.L.Burguet)

– Frei Betto es escritor, autor de “Un hombre llamado Jesús”, entre otros libros

Mercado de la fe

Frei Betto

Al igual que los supermercados, las iglesias se disputan la clientela. La diferencia está en que ellos ofrecen productos más baratos y ellas prometen alivio al sufrimiento, paz espiritual, prosperidad y salvación.

Sin embargo no hay enfrentamiento en esa competición. Lo que sí hay son prejuicios explícitos en relación a otras tradiciones religiosas, en  especial hacia las de raíces africanas, como el candomblé o la macumba, y al espiritismo.

Si no cuidamos ahora esa demonización de expresiones religiosas distintas de la nuestra se puede terminar, en el futuro, en actitudes fundamentalistas, como el “síndrome de cruzada”, o sea la convicción de que, en nombre de Dios, el otro debe ser desmoralizado y destruido.

Quien más incómoda se siente con la nueva geografía de la fe es la Iglesia Católica. Quien fue reina, no pierde nunca la majestad… En los últimos años el número de católicos en Brasil descendió el 20%. Hoy
somos el 73.8% de la población. Y nada indica que recuperaremos el terreno en un futuro próximo.

Como un elefante en una autopista, la Iglesia Católica no logra modernizarse. Su estructura piramidal hace que todo gire en torno a las figuras de los obispos y los sacerdotes. El resto son ayudantes. A los laicos no se les da más formación que la del catecismo infantil. Compárese el catecismo católico con la escuela dominical de las iglesias protestantes históricas y se verá la diferencia de calidad.

Los niños y jóvenes católicos no tienen, en general, casi ninguna formación bíblica y teológica. Por lo cual no es raro encontrarnos a adultos que mantienen una concepción infantil de la fe. Sus vínculos con
Dios se mueven más por la culpa que por la relación amorosa.

Considérese la estructura predominante en la Iglesia Católica: la parroquia. Encontrar un sacerdote disponible a las tres de la tarde es casi un milagro. Mientras hay iglesias evangélicas en que los pastores y servidores están presentes toda la noche.

No estoy insinuando que se moleste más a los curas. La cuestión es otra: ¿por qué la Iglesia Católica tiene tan pocos pastores? Todos sabemos la razón: al contrario de las demás iglesias, ella exige de sus pastores virtudes heroicas, como el celibato. Y excluye a las mujeres del acceso al sacerdocio. Tal clericalismo entorpece la irradiación evangelizadora.

El argumento de que debe seguir así porque lo exige el Evangelio no se sustenta a la luz del propio texto bíblico. El principal apóstol de Jesús, Pedro, era casado (Marcos 1,29-31), y la primera apóstola fue una
mujer, la samaritana (Juan 4,28-29).

Mientras no se ponga un punto final a la deconstrucción del concilio Vaticano II, realizado para renovar la Iglesia Católica, los laicos continuarán siendo fieles de segunda clase. Muchos no tienen vocación al celibato pero sí al sacerdocio, como sucede en las iglesias anglicana y luterana.

Aunque Roma insista en fortalecer el clericalismo y el celibato (a pesar de los frecuentes escándalos), ¿quién conoce una parroquia llena de vitalidad? Hay algunas, pero son raras, por desgracia. En general los templos católicos permanecen cerrados de lunes a viernes (¿por qué no aprovechar el espacio para clases o actividades comunitarias?); las misas no resultan atractivas; y los sermones vacíos de contenido. ¿Dónde están los cursos bíblicos, los grupos de jóvenes, la formación de laicos adultos, el ejercicio de meditación, los trabajos voluntarios?

¿En qué parroquia de barrio de clase media los pobres se sienten como en casa? No es el caso de las iglesias evangélicas: basta entrar en una de ella, incluso en barrios ricos, para constatar cuánta gente sencilla se encuentra allí.

Además, las iglesias evangélicas saben manejar los medios de comunicación, incluso la televisión abierta. Se puede discutir el contenido de su programación y los métodos de atraer a los fieles. Pero
saben hablar un lenguaje que el pueblo entiende y por eso alcanzan tanta audiencia.

La Iglesia Católica trata de correr detrás con sus misas-espectáculo, los curas aeróbicos o cantores, los movimientos espiritualistas importados del contexto europeo. Es la espectacularización de lo sagrado; se habla a los sentimientos, a la emoción, y no a la razón. Es la semilla en terreno pedregoso (Mateo 13,20-21).

No deseo correr el riesgo de ser duro con mi propia iglesia. No es cierto que ella no haya encontrado nuevos caminos. Los encontró, como las Comunidades Eclesiales de Base. Pero por desgracia no son
suficientemente valoradas porque amenazan el clericalismo.

Por lo demás, las CEBs realizarán su 12º encuentro intereclesial del 21 al 25 de julio de este año en Porto Velho (RO). El Tema: “Ecología y misión”. El lema: “Del vientre de la Tierra al grito que llega de la
Amazonía”. Esperan a más de tres mil representantes de las CEBs de todo el Brasil.

Qué bueno sería que el Papa participara en este encuentro tan profundamente pentecostal. (Traducción de J.L.Burguet)

– Frei Betto es escritor, autor de “Mística y espiritualidad”, junto con Leonardo Boff, entre otros libros.
Texto tomado de:  http://alainet.org