Las fábulas de la tecnología

gallego

Así como las fábulas tienen una parte verídica y otra ficticia, la tecnología en sus diferentes formas de representación se convierte en una fábula con una parte ficticia y otra real.

Y no es ninguna novedad mencionar que actualmente la tecnología nos crea espacios que antes hubiesen resultado impensables e imposibles porque ahora nos permite acceder a gran cantidad de información ampliando nuestras posibilidades de relacionamiento con cientos de personas alrededor del mundo, suprimiendo las barreras de tiempo, idioma o lugar. Sin embargo es importante pensar: ¿“todas” estas tecnologías de verdad nos acercan?, ¿nos hacen mejores seres humanos?, ¿nos conectan o nos comunican?, ¿nosotros las manejamos o ellas nos manejan a nosotros?. Vamos por partes:

¿A qué llamamos tecnología hoy?, a todo, sería la respuesta, porque en rigor lo es, ya que no podemos negar que todas las innovaciones tecnológicas que actualmente usamos, en su momento fueron tecnología, sin embargo hoy la tecnología se asocia a todo lo que nos facilita la vida, nos hace más cómodo y útil el viaje, nos acerca, nos informa y nos comunica. Y sin ser rigurosa mencionaré algunos de los aparatos tecnológicos que más familiares nos resultan, como por ejemplo: televisión, radio, computadoras, Internet, celulares, reproductores de música, cámaras digitales y todos los que vendrán.

Recordemos un poco a nuestros padres y abuelos que nos hablaban de la radio y de la televisión con tal admiración y reverencia que uno podía cerrar los ojos e imaginarlos como esos enormes dinosaurios que van devorando todo lo que se cruza por su camino. Pero resulta irónico que con tanto avance de la tecnología, aun son pocos quienes cuentan con un computador o internet y todavía esta es una limitación para muchos.

La “necesidad”, de utilizar la computadora, el Internet, los celulares etc., nos ha vuelto dependientes de ellos, para que lo compruebe le propongo un reto: Cuente cada vez que usted revisa su celular, su correo electrónico, envía un mensaje de texto, e incluso cuantas veces cambia de canal mientras mira la televisión y por cada vez contabilizada, deposite un centavo en un frasco vacío, le aseguro que en poco tiempo tendrá una gran fortuna.

Entonces aquí surge lo evidente, la tecnología nos ayuda pero a la vez nos convierte en sus más fieles esclavos, autómatas, parcos, apáticos y me atrevo a decir hasta insensibles. Y muchos dirán que todas estas tecnologías nos acercan con los que están lejos, lo cual es cierto, pero a su vez resulta irónico que todas estas ventajas nos han alejado de los que viven en nuestra propia ciudad, barrio e inclusive en nuestro hogar, por qué?

Porque gran parte de nuestras comunicaciones, son virtuales y las realizamos “solos”, individualmente, en silencio y frente a una pantalla, de ahí el mito de que formar parte de una red virtual de amigos, puede sustituir a nuestras relaciones reales, la mirada, el contacto, de ahí que podríamos decir, que si estamos más conectados/as, estaremos más comunicados/as?. Para terminar quiero reconocer que las TIC[1], si han mejorado y mejoran nuestras vidas, pero son solo un medio más y no un fin en sí mismas, el problema es que nosotros les hemos dando un mal uso o sobredimensionando su importancia, estamos cambiando otra vez lo importante por lo urgente y lo virtual por lo real.


[1] TIC, siglas de Tecnologías de Información y Comunicación, representadas por el Internet principalmente, pero que también hace referencia a la tecnología producida a partir de las últimas décadas.