sembrar y cosechar…

Indefectiblemente el tiempo nos juega algunas malas pasadas, a veces creemos que hemos ganado todas las partidas olvidando que hay cosas que simplemente no quedaron solventadas por el pasado como creímos.

Lo queramos aceptar o no, la ley de la “Siembra y la Cosecha”, existe, lo que hagamos siempre nos regresará como una pelota contra una pared, quien piense lo contrario solo se engaña a sí mismo/a. Lo interesante de esto, es que en la mayoría de casos, uno/a cosecha lo mismo que sembró y en la misma cantidad, a menos que existan condiciones distintas. Con esto, no quiero decir que uno/a siempre reciba lo que merece (por ejemplo: la reciprocidad), porque también a veces uno no se merece lo que recibe (por ejemplo: el engaño o la traición). El punto es, que todo lo que hagamos tendrá una consecuencia, es simple: causa – efecto.

Y ahora me tocó a mí, tuve que enfrentar una situación que desde el principio se vislumbraba, algo así como ver las nubes grises antes de la lluvia, digamos que no tenía muchas alternativas más que poner mi cara y escuchar lo que de ante mano ya sabía. Y mientras escuchaba y trataba de entender una avalancha de justificaciones y consejos no solicitados, pensaba en como la vida ahora me puso al otro lado de la situación que yo misma pude crear meses atrás.

Me sentí acusada e invadida, sentí tristeza y frustración pero al mismo tiempo indignación y molestia, no sé si era necesario ese momento, no sé a quién le hacía bien ese cúmulo de oportunismos, comprensibles tal vez para quien no mira más allá de lo que sus ojos ven.

Pensé también en como el pensamiento machista está enquistado en la mente de las personas sin importar si son hombres o mujeres, y creo que a veces es más fuerte en éstas últimas. El “deber ser” de una mujer y su rol como “dependiente” de su pareja sigue en absoluta vigencia y será lo que la sociedad seguirá esperando y exigiéndole, tanto a ella como a él…

Después de ese mal rato que me costó unas cuantas lágrimas después, me quedó una única satisfacción, y es que esto que ahora me pasaba a mí, yo no lo pude hacer antes con quien ahora es mi cuñada. Y me alegro con el alma entera de no haberlo hecho por tres razones: 1, Porque no era algo que me correspondía hacer, ni por “ser la hermana mayor”, 2. Porque mi vida es un testimonio de mi fe y no podía ponerla en tela de juicio por una percepción personal, por más argumentos que tuviese. 3. Porque es demasiado doloroso, y quizás ella no lo hubiese podido soportar, como ahora lo intento yo.

Una vez más, como tantas otras que han pasado, me ha tocado a mí el golpe, no sé si sea menos o más doloroso que alguno de los anteriores, sin embargo de algún modo me alegra que este golpe al menos no haya salido de mí…

En fin, concluyo creyendo que las utopías no son sueños imposibles, sino sólo formas distintas de actuar…

UTOPIAS

Lo imposible es una burla de los dioses. Fue por eso que éstos desaparecieron. No fueron capaces de nadar en ese río, nadar en la nada. Todos venimos al mundo con la obsesión de un imposible. Y cuando tomamos conciencia de que el imposible es eso: un imposible, ya es tarde para refugiarnos en la sensatez.

Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido. Algunos lo llaman utopía, pero la utopía es más seductora. No tiene puertas cerradas como lo imposible. No nos desprecia como lo prohibido. La utopía tiene la gracia de los mitos, la maravilla de las quimeras. Si tenemos ánimo, paciencia y un poco de ilusión, podemos navegar en la barcaza de la utopía, pero no en el acorazado de lo imposible.

Lo prohibido es un desafío que casi siempre nos derrota. La única posibilidad de vencerlo es llevarle la contra a los pontífices, que siempre han sido los jefes de lo prohibido. También lo son los dictadores, pero los pontífices al menos no torturan.

A veces lo imposible lo llevamos en el ánimo, y éste no es capaz de dar el salto sobre lo prohibido. Y si como excepción alguien se anima a dar el salto, se encontrará con que lo prohibido es un abismo. Y entonces chau.
(Mario Benedetti )…

día internacional de la mujer trabajadora:Trece Rosas Rojas

El 8 de Marzo es el día internacional de la Mujer Trabajadora, establecido por el Congreso Mundial de Mujeres Socialistas, se recuerda la lucha emprendida por las trabajadoras textiles de la Cotton de Nueva York en  1857.

Estas 129 trabajadoras estaban luchando por una jornada laboral de 10 horas y descanso dominical, y deciden tomar la fábrica como protesta. La patronal responde incendiando el establecimiento, donde mueren todas ellas.

Algunos años más tarde, la Organización de Naciones Unidas (ONU) lava el contenido de esta fecha designándola como el día Internacional de la Mujer. Esta actitud, que parece casi inocente, es un intento más de institucionalizar e invisibilizar la historia de lucha de millones de mujeres en todo el mundo.

El capitalismo, 154 años después de estos hechos, continúa reforzando la banalización de esta fecha, haciéndonos creer que este día es para recibir obsequios y ser halagadas con una flor. Una vez más, marcas de lavarropas, detergentes, jabones en polvo, pañales etc. nos saludaran a través de las pantallas de televisión, de las hojas de los diarios de mayor tirada, de las revistas de moda felicitándonos en nuestro día y reafirmando el espacio que el patriarcado nos ha reservado como mujeres: amas de casa, madres,
cuidadoras o mero objeto sexual.. Pero es responsabilidad de las mujeres rescatar la historia de lucha de otras que se rebelaron contra este sistema y que fueron sentando las bases de nuestras luchas cotidianas y de las futuras.

Este 8 de Marzo queremos recordar a “Las 13 Rosas Rojas”, 13 mujeres, la mitad de ellas menores de edad, asesinadas por el régimen franquista, *82 años después de la muerte de las trabajadoras de la Cotton. * Una de ellas, Julia Conesa en la ultima carta dirigida a su familia escribió: “Que mi nombre no se borre de la historia”.

Luego de la caída de Madrid en manos de las tropas de Franco las Juventudes Socialistas Unificadas (JUS) intentaron reorganizarse  clandestinamente. Roberto Conesa, un policía infiltrado en la organización, colaboró en la detención de los y las integrantes de la organización. Entre los/las detenidos/as se hallaban las Trece Rosas, que fueron arrestadas y conducidas a instalaciones policiales, donde fueron torturadas, y luego llevadas a la cárcel de mujeres. Esta cárcel había sido construida para 450 personas pero en ella se hacinaron 4.000 mujeres muchas de ellas con sus niños/as pequeños/as. *El hacinamiento, el frío, la falta de alimentos llevo a la** muerte a muchas * *de estos pequeños y de estas mujeres.*

El 29 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y encargado del Archivo de Masonería y Comunismo, su hija de 18 años y su chofer fueron asesinados. Como represalia, 56 jóvenes de las JSU que estaban encarcelados mucho antes del asesinato fueron llevados a juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto
1939 y condenados a la pena de muerte.

Dos días depuse del juicio, el 5 de agosto, fueron fusilados/as en las paredes del Cementerio de la Almudena. Entre ellos/as se encontraban estas 13 mujeres. Que sus nombres no se borren de la historia:

– Carmen Barrero Agüero (20 años, modista). Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín.

–  Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política.

– Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización de Radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Julia Conesa (19 años, modista). Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su “novio”. La detuvieron cosiendo en su casa.

– Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

–  Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

– Virtudes González García (18 años, modista). En 1936 se afilió a las JSU. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

–  Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria de Radio Chamartín durante la Guerra. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó “¿Es que a mi no me matan?”.
– Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

– Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del Sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

–  Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

Hoy, casi 72 años después del fusilamiento de las rosas, la lucha de las mujeres por condiciones dignas de trabajo, por el pleno reconocimiento y vigencia de sus derechos, en contra de la violencia, contra la trata de personas, por el derecho al aborto, en las fábricas, en las calles, en las escuelas, en los barrios, en el campo y en la ciudad, siguen marcando un camino que se diferencia de la frivolización del 8 de marzo. Hoy Patricia Troncoso, la Chepa, en Chile, con su lucha junto al pueblo mapuche, nos recuerda la fortaleza y convicciones de las que somos capaces.

Hoy nosotras/os elegimos conscientemente recordar a las trabajadoras de la Cotton, y en ellas a las miles de trabajadoras explotadas por el capitalismo, recobrando la historia de lucha con 13 rosas rojas en nuestra memoria.

Almudena Grandes- Escritora, española,

queremos flores…

8 de Marzo
Gioconda Belli

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres
que poco es un sólo día hermanas!
que poco para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas…

De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
toda la atropellada ruta de nuestras vidas
deberían pavimentar de flores para celebrarnos

Que no nos hagan como la princesa Diana que no vió ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres
nosotras queremos ver y oler las flores…

Queremos flores de los que no se alegraron
cuando nacimos hembras en vez de machos
Queremos flores de los que nos cortaron el clitoris
y de los que nos vendaron los pies…

Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidaramos a los hermanos y ayudaramos en la cocina…

Flores, del que se metió en la cama en la noche para violarnos
mientras nuestra madre dormía…

Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
y del que nos corrió cuando se dió cuenta que estabamos embarazadas…

Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas…

Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte…

Queremos flores de los que nos quemaron por brujas y nos encerraron por locas
flores del que nos pega, del que se emborracha,
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes…

Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
que albergan ponsoñas en su corazón para las de su mismo género…

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres
queremos flores hoy cuanto nos corresponde
el jardín del que nos expulsaron…

cuando sucede…

Ni victimización, ni infantilismo, ni exageración. Solo son cosas que suceden y que no siempre son posibles o fáciles de explicar y que no sé si tienen que ver necesariamente con las hormonas, los estados de ánimo, las angustias o un mix de  la soledad y la nostalgia juntas. Hoy otra vez me jugaron una mala pasada todas estas cosas, y aunque trato de mantener la “compostura”, es inevitable a veces que los ojos se conviertan en lagos o espejos de cristal desbordantes, en fin.

Y es difícil además no encontrar culpables, – mejor si son hombres-, no sé ni por qué, y aclaro que no es nada contra ellos, quizás sea por alguna sustancia que recorre por nuestra sangre gritando: aléjate de mí! y al mismo tiempo: abrázame también!, que complicación!. Finalmente y como siempre las discusiones se tornan tormentosas, duran más de lo estimado, no se logran acuerdos rápidos y se necesita más tiempo para mirar la ventana que para decir: “discúlpame” también.

Y como le decía a mi amiga que a veces honestamente creo que las mujeres somos incomprensibles, por no decir algo peor, y ella dijo que somos un poco más sensibles a veces y mucho más en “esos días” de no sé que. Y aunque esta no será la primera ni la última historia sobre estos capítulos en la novela de la vida, al mismo tiempo es alentador saber que ese mal momento también pasará…

No me gusta mucho Arjona, pero esta canción es ideal…

el límite es el cielo…

Que me tilden de fanática, infantil o de lo que quieran, no sé si me importa mucho porque después de lo que viví ayer no puedo dejar de escribir algo del cúmulo de emociones que todavía me envuelven.

Por un instante quisiera invitarlos a recordar esos instantes de su juventud, aquella tierna adolescencia llena rostros y sonidos que ahora son solo nostalgia. Esa época que de la forma en que haya sido tuvo su buena cuota de felicidad, a la que nosotros tal vez no reconocimos como tal. Aquella época en la que la música, los amigos y los pasatiempos eran más importantes que cualquier otra cosa, los recuerdos de los lugares donde reíamos con los amigos durante horas, hablando de nada y compartiendo de los enormes problemas que nos abrumaban en aquellas épocas…

Y los años han pasado quitándonos de a poco las vendas de la inocencia y de las ilusiones que nos cubrían los ojos en aquellos días, tal vez el sistema nos ha hecho más apáticos, menos emotivos, queriendo buscarle a todo una razón olvidando los “sin razón” que antes nos llenaban la vida. Quizás esa forma de “amar” y admirar a alguien sea parte del consumo o quizás sea una forma de representar los ideales de determinada época o también sea parte de todo lo que ahora llamamos identidad…

Vienen a mi mente las canciones, las voces, el brillo de los ojos, los gritos y la emoción por mis cantantes favoritos, pero también el recuerdo de una de mis mejores amigas con quien viví todo esto. Ella que fue casi como mi hermana, más que una amiga, fue mi eterna confidente, con la que crecimos soñando en algún día poder conocerlos en persona, estar cerca de ellos, tocar sus manos, mirar sus ojos de cerca, eran nuestros eternos imposibles. Tantas anécdotas por contar y tantas historias paralelas al ritmo de estas canciones que no dejan de llenarme de alegría y de unas pocas lágrimas también.

Ha pasado mucho después de mis 17 años, y al parecer los sueños se hacen realidad, es como si el destino se confabulara para pagarte los abonos de tus sueños pendientes, como si alguien supiera que ciertas cosas que se quedaron ancladas en tu alma deben cumplirse, solo para que seas feliz. Y llegó el día en el que pude conocerlos, abrazarlos, mirar sus ojos y conversar un poco de como pasó la vida también para ellos, qué instante tan mágico ese!, irrepetible…

Y ahora me quedo con el recuerdo de mi amiga, con esos ojos que al fin pude mirar y con la certeza de que el único límite siempre será el cielo…

Contraportada del disco: "Los Primera" (Servando y Florentino) 1998