miradas de México…

Algunas miradas de la indignación en Ciudad de México…

En el Zócalo (DF)

El Gobierno de Calderón, la enfermedad de México...

Retrato del Nobel - Obama

Zapatos Viejos en repudio al gobierno mexicano

Si Egipto pudo, ¿por qué nosotros no podemos?

Gobierno Mexicano, Vergüenza Internacional

35.000 muertos, que más debe pasar?

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Nicaragua fugaz…

Vista del Mar Caribe desde Bilwi - Puerto Cabezas

Sería absurdo pensar que los lugares no dejan huellas en nosotros, así como las personas, las circunstancias y las cosas. Es indudable así mismo que los lugares nos transforman, nos dejan ver cosas que jamás pudimos siquiera imaginar. Y aunque las preguntas sean las mismas como, a dónde iré?, que rostros miraré?, que sabores y olores probaré?, y quizás la pregunta más esperada, cuando regresaré?, nos dejan saber que estar en otro lugar nos trae un sinfín de cuestionamientos.

Debo confesar que este viaje para mí fue una experiencia muy distinta desde el principio, quizás porque el desafío laboral que me esperaba era muy grande o porque me estresé demasiado. De lo que sí estoy segura es de que no siempre estoy lista a alejarme de lo que quiero y tampoco sé si mi cuerpo está listo para tantas emociones y sabores diferentes.

Esta vez tuve que luchar más con mi intolerancia, con mi poca comprensión de las cosas que no salen siempre como yo quisiera, con los tiempos, las distancias y hasta con el clima. No sé en que parte del camino olvidé que las dinámicas en otros espacios siempre son otras, los tiempos son otros, las reacciones son distintas, la gente es diferente. Todo esto hace que los planes deban cambiarse o adaptarse a las nuevas circunstancias, lo cual no siempre es del todo fácil, pero se intenta, la vida es un intento contínuo…

Bilwi -Puerto Cabezas

No pensé que alguna vez iba a estar en Nicaragua, había leído y escuchado mucho de su historia política, de esa peculiaridad de estar en la mitad de dos océanos, de la calidez de su gente y un poco más. Pero tampoco pensé llegar tan lejos, a la esquina de Nicaragua tal vez, Bilwi – Puerto Cabezas, un lugar hermoso y distante del bullicio de cualquier gran ciudad.

El calor y la brisa de mar aliviaron la tensión que tenía por el peculiar viaje en avioneta. Creo que hasta ahora no puedo dejar de conmoverme al ver a hombres y mujeres tan comprometidos con sus comunidades, con sus radios, es gente que cree que trabajar por educar para mejorar la calidad de vida de su gente, es algo que todavía vale la pena. Cuando miro el rostro de los compañeros indígenas no puedo dejar de cuestionarme tantas cosas, como las enormes diferencias del mundo de las comunidades frente a las grandes ciudades y el desmedido consumo y materialismo que las envuelve. Pienso en las múltiples carencias de estas personas, como agua, energía eléctrica, caminos vecinales, salud, educación etc. También pienso en sus enormes riquezas, su cultura y su forma de ver y de “sobrevivir” tal vez,  en su mundo. Y aun no sé quienes son o somos los desarrollados y quienes son los que carecen de desarrollo, si ellos o nosotros, no sé todavía que es el desarrollo, si es ayuda o paliativo u otra forma de invasión, no lo sé.

En este cruce de historias me encontré con una gran mujer, hija de la revolución, llena de ideas, propuestas y respuestas, para lograr cambios y alianzas, una mujer admirable sin duda, un ejemplo inspirador de trabajo y pasión.

Creo que estoy en un cambio de estación en mi vida, he cumplido 29 años y las cosas no dejan de sorprenderme, tal vez esto sea bueno para que no me canse de aprender y también para que pueda dar un poco más y con más generosidad. Este tiempo me vino bien a pesar de todas mis inconformidades, he podido pensar más sobre el valor de las cosas, de la compañía de la gente que amo, de la necesidad de recurrir a lo sencillo y amarlo en una mayor dimensión y pensar que siempre hay un fin superior y que el camino no tiene por qué ser tan complicado para llegar a lo que siempre se esperó.

Agradezco a Dios por estas pausas en mi vida, espacios necesarios para abandonarme en sus brazos, para reconocerlo en los rostros de la gente, escucharlo en el mar, mirar sus ojos en el sol que se oculta entre las nubes y sentir su cuidado al anochecer.

Mis notas de viaje:
•    Demasiadas horas de vuelo he tomado 8 aviones en total – esto no contribuye al medio ambiente –
•    Ir en una avioneta de “La Costeña”, por la Costa Caribe – si el clima nos ayuda – es tremendo, como ir en una bicicleta por camino empedrado, aunque la sensación de vacío es espantosa desde el aire.
•    Nada más hermoso que ver el Océano Atlántico desde las alturas, las olas, los vientos, el mar – mi lugar favorito –
•    Muy recomendable probar el Ceviche Peruano, si se pasa por el aeropuerto de Lima.
•    Probar el “Guaul” Nicaragüense (bebida de plátano, queso y leche de coco, es como tomarse un pastel), delicioso.
•    Importante recordar que la dieta en Centroamérica está basada en fréjol (frijol), y muchas frituras.
•    Gastos estimados (Sept 2010), Tickets aéreos $950 (TACA – El monopolio en Centroamérica). Alojamiento en Managua $35.00 (por noche en promedio), cotización: Moneda – Córdobas Cs//21.53 x $1 dólar americano (el dólar es aceptado como moneda alterna). Un almuerzo puede costar entre Cs/80 y 180 (4 y 12 dólares). La artesanías son baratas.
•    “Tinqui pali” =  Muchas gracias en idioma Mizquito (propio de las comunidades indígenas de Nicaragua)

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Guatemala para recordar…

Pocos lugares en la tierra generan tanta conmoción cuando se los visita, quizás sea por la particularidad del paisaje, del aire y de los aromas, quizás sean los sabores y las brisas, quizás sea su gente.

Este ha sido uno de esos viajes de los que puedo decir que hubo un antes y un después, un antes lleno de expectativas y un poco de tensión por la gran responsabilidad asignada y un después lleno de sorpresas y gratos recuerdos que regresaron conmigo. Esta vez la nostalgia fue menor, quizás porque me estoy acostumbrando a esto de estar lejos y cerca varias veces, o también porque tenía la certeza de que todo aquí o allá siempre estaba en manos de Dios. Que interesante frase no?

Guatemala había sido un misterio para mí, no sólo por lo que ya sabía de mucha gente cercana viviendo allá, sino también por las historias que había leído sobre ese país, su cultura, su gente y los problemas de las mujeres, muy similares a los del resto de América Latina. Creo que por eso fui bastante condicionada a buscar esos rostros y esas historias de las mujeres y no sólo sus desdichas sino también sus alegrías, y me encontré con varias mujeres brillantes, serenas, inteligentes, calladas, sinceras, mujeres que detrás de los colores de sus vestidos conservan con celo sus orígenes y los reivindican, los transforman con sus experiencias de vida, destacando siempre. Mujeres madres, comunicadoras, adolescentes, profesionales y más, que poco a poco se han abierto paso en este mundo hecho por hombres y para hombres. No dejan de sorprenderme las historias y las frases que sin reparo alguno siguen vigentes en la vida cotidiana: “no camines sola”, “no seas infiel”, “las mujeres no merecen herencia”, “tú no decides cuantos hijos tener” y tantas otras más que me causan dolor…

Pero también me encontré con hombres que con miedo van reconociendo sus errores históricos, esas herencias de machismo que ellos no pidieron. Me llamó la atención una frase de un compañero periodista que hacía referencia a los personajes de una dramatización, diciendo que una mujer en el papel de guardia de frontera no resultaba creíble porque no hay mujeres en esos cargos, vaya que su frase hizo eco en el salón y la mayoría nos cuestionamos, a quién le interesa que sea creíble?, por qué seguir perpetuando lo que ha estado mal?, por qué no una mujer?, por qué no cambiar lo que siempre ha sido “creíble”?, en fin…

Por otra parte entiendo de alguna manera el miedo de ciertos hombres al cambio de actitud respecto de las mujeres, quizás sea por vergüenza propia y ajena, de hombres que han reforzado la  discriminación, la violencia de diversos tipos hacia las mujeres, el patriarcado absurdo y tantas cosas más, pero creo que también existe ese deseo de ser diferentes, de reconocer el respeto y la igualdad que por derecho les pertenecen a las mujeres y que no tienen que rogarlo. Vi rostros cálidos y contenidos de alegrías y de lágrimas, vi rostros más humanos también…

Creo que este viaje también fue pensado para que yo pueda reconocer el valor de la sencillez, una vez más, este ejercicio resulta complicado sobretodo si uno se acostumbra a las comodidades y al bienestar, y creo que esta experiencia es necesaria cada cierto tiempo, para mirarse uno mismo, para agradecer por todo y tanto, para deponer la autosuficiencia y confiar en Dios, una vez más.

Esto es un poco de lo que puedo contar…

Mujer indígena de Panajachel - Guatemala / Fotografía propiedad de este blog

Mujer indígena artesana de Panajachel - Guatemala / Fotografía propiedad de este blog

Mujer indígena de Panajachel - Guatemala / Fotografía propiedad de este blog

Hombres indígenas con la vestimenta típica de Sololá - Guatemala / Fotografía propiedad de este blog

Vista del hermoso lago de Atitlán - Guatemala / Fotografía propiedad de este blog

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se escriben los sueños…

Queridos/as lectores y lectoras, primero disculpas por tanto tiempo de abandono escritural, la verdad es que se me han complicado los tiempos con tantas actividades y a la vez con las ansias de volver a escribir, así que aquí estoy. Sin duda este mes empezó con emociones fuertes y ahora está por terminar de la misma manera, si pudiera contar cada detalle… pero trataré de contar un poco de las cosas con las que me he encontrado durante este tiempo.

Una vez escuché esta frase: “cuando sepas que alguien tiene un sueño, lo menos que puedes hacer es poner un grano de arena para que ese sueño se haga realidad”, y bueno, ahora estoy muy contenta porque soy parte del sueño de alguien y eso me hace profundamente feliz. Es que me doy cuenta de que los sueños no siempre son imposibles, sino que generalmente con un poco de esfuerzo y ayuda se consiguen y eso es maravilloso, eso hace hermosa la vida…temporal

Son esos sueños que uno espera que sucedan y pasan horas, meses y años, y nada, hasta que un día llegan. Mi sueño de recibir flores, era algo que esperé desde siempre, no sólo por la belleza de ellas en sí mismas, sino por el gran sentido y amor que pueden reflejar, y el día llegó de la forma más hermosa, creo que el tiempo se detuvo en ese instante, cuando ví sus ojos brillantes como soles, tan brillantes como su sonrisa, y las rosas en sus manos, que alegría, otra vez me di cuenta de que los regalos valen por lo que significan y representan, y que las cosas no tienen precio, tienen valor. Y ahora que ya es medio año a su lado me parece una vida entera, ahora es cuando más quiero mi vida junto a él…

Por otro lado, también fueron intensos los días en Colombia, hermoso lugar que me recibió con un arcoiris en el cielo, ese detalle me conmovió tanto, tuve ganas de llorar porque el arcoiris significa tanto para mí, su belleza, los colores, pero también un pacto que me recuerda una promesa, el recuerdo de Mauricio, y también la esperanza de que Dios puede convertir en un puente de colores todas las lágrimas y las esperanzas rotas…

Y aunque parezca un lugar común esa frase: “estando lejos es cuando uno ama todo”, el lugar, el clima, el aire, el cielo propio. La familia y los amigos, el amor. Pero estando lejos también es posible conocer a personas maravillosas, y conocí tantas, que de muchas y sencillas formas me mostraron su calidez, amabilidad, cariño y generosidad, Nancy, Nelson, Margarita, Lina, Verónica, Juan, que grato poder conocerlos/as y compartir con ellos/as, esas son las personas que marcan la vida también y que inspiran a querer imitarlos de tantas maneras. Y también pude conocer a alguien a quien admiré desde el primer instante en que lo ví, se llama Alveiro, y es uno de los pocos hombres que me han devuelto la esperanza de saber que existen hombres diferentes, buenos, sensibles, sinceros, con una profunda ternura y don de servicio, es que este hombre es profundamente inspirador.

Finalmente pude pensarme un poco más humana, frente a las diversas realidades, me costó y me ha costado abrir mi mente, me ha costado aprender a mostrar amor y comprensión sin imponer verdades o puntos de vista, creo que sigo aprendiendo y quiero seguir así…

Fotos: Mónica Delgado

Municipio del Carmen Viboral – Oriente Antioquia / Colombia

Foto: M.Delgado

Foto MD: Esculturas y rostros - El Carmen Viboral

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Foto MD: Manos Artesanas - El Carmen Viboral / Colombia

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Foto MD: Historias, Memorias y Rostros - El Carmen Viboral / Colombia

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Foto MD: Cuentero - El Carmen Viboral / Colombia

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Foto MD: Calle de las Cerámicas - El Carmen Viboral / Colombia

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