unas huellas…

Revisando algunos papeles del año pasado, me he encontrado con estas líneas tan inspiradoras que dicen mucho del impacto que podemos llegar a tener con la gente en los procesos educativos, pero más de la importancia que tiene la radio para tantos corazones en AL, eso de no saberse solo es maravilloso 🙂

Cómo crees André!

Primero gracias por haberte cargado este programa esta semana. Segundo compartir la alegría de estar lejos de casa y de la radio, cuando extraño mucho es ese momento de darme cuenta cómo quiero los lugares que siento míos.

Estos días me apropié de experiencias, de lugares, palabras, costumbres y amistades, olí sabores desconocidos hasta ahora. Más que todo aprendí que las distancias no son tales cuando la utopía es la misma, que creemos y pensamos, la comunicación comunitaria, las fronteras no existen, los idiomas nos unen y los sueños nos acercan. Conocí un poco más de mí mismo, me abrí hacia nuevos conceptos que me modificaron. No soy el mismo que llegó hace una semana y estoy feliz por eso.

Estoy volviendo te quiero.

Cuko (Montevideo)


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extraña fidelidad…

Cuando estoy a punto de terminar esta rápida y digerible semana, quisiera contarles otra de esas historias incomprensibles que llenan el mundo, y que por segunda vez me han puesto a pesar seriamente en esa idea, invento, mito o gran verdad llamada: Fidelidad…

Ayer pude conversar con un buen amigo, esos de aspecto cómodo y amable que denotan mucha confianza y calidez, lo que hace posible que podamos tener una buena conversación entre bromas y reflexiones.

En medio de la comida que compartimos, él empezó su relato, y para no ser infidente solo quiero ir al punto, su dilema consistía en la difícil decisión de serle fiel o no a su esposa, con quien lleva casado más de una década, además de tener unos hermosos hijos. Y entre sus argumentos se destila ese deseo de conocer, vivir, experimentar y demás sentimientos y pasiones que a veces se nos desbordan a los seres humanos, junto con la apatía y cansancio de un matrimonio de años tal vez. Quizás todos estos argumentos son válidos, quizás las distancias físicas y emocionales nos coloquen en situaciones extremas como esta, quizás la idea de la fidelidad sea algo pasado de moda, para “los abuelos”, quizás sea fácil olvidar por un instante todo lo que en algún momento se atesoró…

Cuando él terminó de hablar sólo pude mantenerme en silencio y mirar mi vaso de agua, y aunque tenía tanto que decir y comentar sólo pensé a mis adentros…Esto es tan extraño, es la segunda vez que me encuentro en esta situación, y no sé que hacer…cry

Y aunque me puse en su lugar, también pensé sobre mí misma, en cómo yo podría traicionar a la persona que amo, a esa persona que esperé durante años y que al fin llegó…?

Cómo podría engañarme a mí misma, a mis convicciones, a mis verdades, por una efímera pasión…?

Cómo podría cambiar todo lo que tengo, lo que he vivido, sufrido, llorado y reído… tal vez por nada…?

Quién me garantiza que ganaré esa partida?, Para qué?, Hay algo que justifique una mentira, un engaño, una traición?… Tal vez esta relativa postmodernidad?…

Por un instante tuve ganas de llorar mientras mi pareja tomaba mi mano…

A penas unas palabras muy firmes y cortantes le pude decir a mi amigo… la verdad estas cosas me congelan el alma y que aun no las puedo entender…

hombrías y sin sabores…

Me reintegro a “postear” en el blog, he pasado un poco atareada con varias cosas y quiero escribir sobre algo que presencié ayer, como para variar…

Imagen1

Tuve la “suerte”, de presenciar una de esas escenas que ahora me causan gracia y un poco de desconcierto,  una escena de ira en el banco, cuando uno forma parte de esas largas filas de espera, donde cada turno demora eternidades y vemos más de una cara desesperada. Entiendo la urgencia que se puede tener por volver al trabajo, por una cita pendiente o simplemente por la asfixia de esperar, pero lo que ví esta vez me ocasionó una desagradable impresión. Se encontraba en la fila un delgado hombre de traje,  su rostro estaba casi deforme por todo lo que reflejaba, el hombre estaba tan enojado porque su turno no llegaba. Yo, pocas veces había visto a alguien en ese estado, absolutamente tenso, diciendo, maldiciendo y balbuceando insultos a sus adentros y unos pocos murmullos, mirando un celular, su reloj y sus papeles todo a la vez, pidiendo que las personas de adelante le permitieran seguir antes por “el apuro”, que él tenía, obviamente la gente le dijo que no le iban a ceder un turno, así que a él le tocó esperar un poco más. A este hombre no le bastaba con molestar la tranquilidad de todos sino que cada 5 minutos salía con su teléfono a insultar a otra persona, un espectáculo sin precedentes…

Para amenizar la escena otro hombre – más grande y fuerte que el mencionado – había encargado su turno justo un puesto delante de él, esto enfureció más al hombre ya visiblemente descompuesto del coraje, y lo que resultaba paradójico es que el “grandote”, tuvo una actitud de “yo estuve antes aquí, así que no me molestes”,  como buscando provocar una pelea,  sin duda este otro hombre quería golpes…

Mientras yo, dos puestos más atrás de “el enfurecido” y “el peleador”, miraba estupefacta toda la escena que terminó en un silencio cómplice de todos, y me preguntaba:

  • Por qué la gente está tan impaciente por algo que al fin y al cabo hará?. Acaso la impaciencia y el enojo harán que las filas avancen más rápido?
  • Por qué ciertas personas, hombres en el mayor de los casos, tienen que insultar, maldecir y todo lo demás para expresar su inconformidad?
  • Por qué, otros hombres, tienen que mostrar con provocaciones que son capaces de “defender su territorio”, a costa de lo que sea, incluso a golpes?, acaso hay algo que demostrar?

Y como mencioné al principio, me resulta gracioso y desconcertante que algunos “hombres” tengan que llegar a estos extremos para “mostrarse”, “valientes” o “más hombres”?, es acaso quien más grita, insulta, es grosero o déspota, es quién más “hombría” puede tener?.  O será sólo un problema de autocontrol,  respeto a los demás o quizás sea necesario re-significar lo que significa “la hombría”, tal vez?…

Nota: Aclaro que estas ideas no excluyen a las mujeres que en muchos casos podemos ser igualmente violentas, sin embargo estas escenas son más frecuentes en la especie maculina 🙂