día internacional de la mujer trabajadora:Trece Rosas Rojas

El 8 de Marzo es el día internacional de la Mujer Trabajadora, establecido por el Congreso Mundial de Mujeres Socialistas, se recuerda la lucha emprendida por las trabajadoras textiles de la Cotton de Nueva York en  1857.

Estas 129 trabajadoras estaban luchando por una jornada laboral de 10 horas y descanso dominical, y deciden tomar la fábrica como protesta. La patronal responde incendiando el establecimiento, donde mueren todas ellas.

Algunos años más tarde, la Organización de Naciones Unidas (ONU) lava el contenido de esta fecha designándola como el día Internacional de la Mujer. Esta actitud, que parece casi inocente, es un intento más de institucionalizar e invisibilizar la historia de lucha de millones de mujeres en todo el mundo.

El capitalismo, 154 años después de estos hechos, continúa reforzando la banalización de esta fecha, haciéndonos creer que este día es para recibir obsequios y ser halagadas con una flor. Una vez más, marcas de lavarropas, detergentes, jabones en polvo, pañales etc. nos saludaran a través de las pantallas de televisión, de las hojas de los diarios de mayor tirada, de las revistas de moda felicitándonos en nuestro día y reafirmando el espacio que el patriarcado nos ha reservado como mujeres: amas de casa, madres,
cuidadoras o mero objeto sexual.. Pero es responsabilidad de las mujeres rescatar la historia de lucha de otras que se rebelaron contra este sistema y que fueron sentando las bases de nuestras luchas cotidianas y de las futuras.

Este 8 de Marzo queremos recordar a “Las 13 Rosas Rojas”, 13 mujeres, la mitad de ellas menores de edad, asesinadas por el régimen franquista, *82 años después de la muerte de las trabajadoras de la Cotton. * Una de ellas, Julia Conesa en la ultima carta dirigida a su familia escribió: “Que mi nombre no se borre de la historia”.

Luego de la caída de Madrid en manos de las tropas de Franco las Juventudes Socialistas Unificadas (JUS) intentaron reorganizarse  clandestinamente. Roberto Conesa, un policía infiltrado en la organización, colaboró en la detención de los y las integrantes de la organización. Entre los/las detenidos/as se hallaban las Trece Rosas, que fueron arrestadas y conducidas a instalaciones policiales, donde fueron torturadas, y luego llevadas a la cárcel de mujeres. Esta cárcel había sido construida para 450 personas pero en ella se hacinaron 4.000 mujeres muchas de ellas con sus niños/as pequeños/as. *El hacinamiento, el frío, la falta de alimentos llevo a la** muerte a muchas * *de estos pequeños y de estas mujeres.*

El 29 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y encargado del Archivo de Masonería y Comunismo, su hija de 18 años y su chofer fueron asesinados. Como represalia, 56 jóvenes de las JSU que estaban encarcelados mucho antes del asesinato fueron llevados a juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto
1939 y condenados a la pena de muerte.

Dos días depuse del juicio, el 5 de agosto, fueron fusilados/as en las paredes del Cementerio de la Almudena. Entre ellos/as se encontraban estas 13 mujeres. Que sus nombres no se borren de la historia:

– Carmen Barrero Agüero (20 años, modista). Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín.

–  Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política.

– Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización de Radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Julia Conesa (19 años, modista). Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su “novio”. La detuvieron cosiendo en su casa.

– Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

–  Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

– Virtudes González García (18 años, modista). En 1936 se afilió a las JSU. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

–  Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria de Radio Chamartín durante la Guerra. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó “¿Es que a mi no me matan?”.
– Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

– Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

–  Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del Sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

–  Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.

Hoy, casi 72 años después del fusilamiento de las rosas, la lucha de las mujeres por condiciones dignas de trabajo, por el pleno reconocimiento y vigencia de sus derechos, en contra de la violencia, contra la trata de personas, por el derecho al aborto, en las fábricas, en las calles, en las escuelas, en los barrios, en el campo y en la ciudad, siguen marcando un camino que se diferencia de la frivolización del 8 de marzo. Hoy Patricia Troncoso, la Chepa, en Chile, con su lucha junto al pueblo mapuche, nos recuerda la fortaleza y convicciones de las que somos capaces.

Hoy nosotras/os elegimos conscientemente recordar a las trabajadoras de la Cotton, y en ellas a las miles de trabajadoras explotadas por el capitalismo, recobrando la historia de lucha con 13 rosas rojas en nuestra memoria.

Almudena Grandes- Escritora, española,

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queremos flores…

8 de Marzo
Gioconda Belli

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres
que poco es un sólo día hermanas!
que poco para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas…

De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
toda la atropellada ruta de nuestras vidas
deberían pavimentar de flores para celebrarnos

Que no nos hagan como la princesa Diana que no vió ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres
nosotras queremos ver y oler las flores…

Queremos flores de los que no se alegraron
cuando nacimos hembras en vez de machos
Queremos flores de los que nos cortaron el clitoris
y de los que nos vendaron los pies…

Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidaramos a los hermanos y ayudaramos en la cocina…

Flores, del que se metió en la cama en la noche para violarnos
mientras nuestra madre dormía…

Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
y del que nos corrió cuando se dió cuenta que estabamos embarazadas…

Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas…

Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte…

Queremos flores de los que nos quemaron por brujas y nos encerraron por locas
flores del que nos pega, del que se emborracha,
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes…

Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
que albergan ponsoñas en su corazón para las de su mismo género…

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres
queremos flores hoy cuanto nos corresponde
el jardín del que nos expulsaron…

inequidad laboral…

Comparto ahora un interesante y sencillo video sobre la equidad laboral.

Este video me ha hecho pensar mucho en toda la suerte de artificios que tenemos que hacer o padecer algunas mujeres por conseguir un empleo, mantenerlo y ganarnos el sueldo que merecemos (en el mejor de los casos). Resulta complicado el tema laboral cuando te enfrentas cada día a un sistema poco equitativo y patriarcal en el que todo el tiempo debes esforzarte por legitimar tu discurso – frente a hombres generalmente – como si tu criterio profesional no fuese suficiente para tener la razón… opinen ustedes.

apuntes sobre neomachismos…

Revisemos algunos apuntes sobre los Neo-Machismos

Imaginemos una situación de una relación de un hombre y una mujer, en la que alguien se voltea y dice “Estás siendo demasiado emotivo/a, ya no quiero seguir con esta conversación hasta que lo calmes y podamos hablar de esto en forma racional”. Quién dice esto en la familia? Esta situación resulta todo un tema en las relaciones personales, se podría analizar psicológicamente como un asunto de personalidades. Pero la teoría social nos ayuda a superar esta personalización, porque reconocemos una relación de poder que se está ejerciendo ahí. Cuando de esta manera dejo en silencio a mi pareja, puedo sentir el respaldo de toda la sociedad. Porque al decirle que es irracional, le estoy diciendo “no tienes derecho a hablar”, le estoy diciendo que las emociones y que los sentimientos son poco o nada razonables y que por lo tanto, no son fuente de conocimiento.

Lo que tiene consecuencias muy profundas, porque refuerza nuestra concepción del conocimiento objetivo y establece una relación entre los géneros con base en el poder. Además, es una de las responsabilidades de los hombres el disciplinar y hacer que sus parejas entren al orden, porque “saben” que ellas son irracionales. Este proceso se vuelve parte de la legitimación de la violencia doméstica, pero también se vuelve parte de la legitimación de una violencia que no se nombra nunca. Es parte de una miseria privada que no puede ser expresada y escuchada.

Apenas recientemente algunos teóricos de la filosofía y la teoría social han empezado a considerar las implicaciones de ese sufrimiento y de ese silencio, pero sabemos que se basa profundamente en las concepciones dominantes de la masculinidad.

Debemos repensar que el lenguaje está basado en el género y que los hombres y las mujeres crecen con relaciones diferentes a su lenguaje.

Un tema para ser estudiado cuidadosamente reside en cómo aprendemos a escuchar y cómo aprendemos a hablar, cómo es que los hombres en particular desarrollamos una relación en la cual lo que es importante es el hablar y lo que es difícil es el escuchar. A veces escuchamos, pero nada más para poder hablar.

Hemos notado cuando le preguntamos a un hombre sobre qué siente y nos contesta lo que piensa, sin tomar en cuenta que nuestras más profundas creencias están relacionadas con nuestros sentimientos más profundos.

Mitos
Probablemente para los niños y las niñas a diferente edad, pero posiblemente a los 8 o 9 años, de repente existe un cierto miedo hacia el excesivo acercamiento entre los hijos y padres, porque temen que la emoción se pueda
relacionar con la homosexualidad. Así, hay una sensación de que el padre tiene que involucrarse en la disciplina del niño, lo cual implica una separación entre el niño y su padre a una edad específica del primero.

Con las niñas, sucede en distintas formas debido a que se teme que esta relación se vuelva sexual en el momento en que el padre se siente intranquilo al tener a su hija sentada sobre las piernas. Así, hay un cambio en la relación y un movimiento mediante el cual encontramos que la estructura de la masculinidad asume una forma cultural que tiene que ser analizada cuidadosamente

Asimismo, el hombre siempre ha debido demostrar a la mujer no solo fortaleza física por su apariencia y figura corporal, sino por su resistencia a los desafíos de la vida y por su capacidad para enfrentar responsabilidades y aprovechar oportunidades. Por otra parte, los hombres suelen mostrar a las mujeres urgencia por hacerlas sentir bien desde el punto de vista sexo-erótico. Se manifiestan además seductores, polígamos (muchas mujeres a la vez) y hacen gala de un desempeño sexual exitoso

Los hombres incorporan hábitos sociales como el consumo de tabaco, alcohol y drogas, que luego exhiben ante sus iguales como un terreno que promueve sobrevaloraciones de la hombría. Otro aspecto interesante es no mostrar actitudes afectivas, cariñosas o amables hacia otros hombres, porque en caso contrario provocarían la censura social por desviarse de la opción heterosexual y los expondrían a la burla, el rechazo y la marginación.

El modelo dominante hace que los varones desarrollen temor a la crítica social conduce a asumir actitudes individualistas, egoístas y autodestructivas en sus relaciones con el mundo.

Los hombres y las relaciones de pareja
Los hombres y las mujeres interactúan regularmente durante diferentes momentos de su existencia, y esto deja huellas profundas en sus vidas e identidades, por eso algunos hombres perciben y construyen sus identidades masculinas a partir de las comparaciones que hacen con las identidades femeninas.

Los varones tienen un registro bajo de su esfera emotiva y sentimental, esto hace que desarrollen un estilo de comunicación en el cual los hechos suelen prevalecer sobre las palabras, las promesas y las expresiones afectivas. Las mujeres, por su parte, están más atentas a lo que los hombres les ofrecen y reclaman de ellos algo más que hechos y acciones. Aquí aparece una de las principales fuentes de conflicto en la pareja.

Al considerar al hombre como proveedor, protector y responsable de mantener la especie, se generó en ellos un sentimiento de seguridad y equilibrio, que no los comprometía con un rol amoroso, afectivo y tierno. El patriarca encarnaba la ley, la autoridad y la mano dura.

Muchos trabajos sobre paternidad, de hace algunos años, demostraron que la noticia de ser padres en numerosos hombres transitaba de la angustia al gusto, de la negación a la aceptación, del desagrado al agrado, del pánico al placer, y se vivenciaba como un período de confusión y de difícil asimilación. Asumirse como padres significaba, de alguna manera, incluir en sus planes personales la responsabilidad de criar y cuidar a aquellas hijas e hijos que creó junto a su
pareja.

Supuestos importantes del machismo1 recayó durante años en sencillas expresiones por parte de los hombres como estas: “Yo sé que ella quiere un hijo mío.” “Un hijo es el mejor regalo que se le puede dar a una mujer.” “Le he dado lo que más quiere: un hijo”, con lo cual se infería que era ella quien se realizaba al tener descendencia, y lo fundamental para ellos era aportar la semilla para la continuidad del nombre y la especie. Parecía como si ese pretexto diera el permiso a los hombres para excusarse, tranquilizarse y atenuar su culpa cuando no cumplían con algunas de las otras funciones del rol.

Los pasos de los hombres hacia nuevas realidades y el avance de los tiempos han podido demostrar que ese estigma del padre proveedor y cajero puede transformarse en el de un padre que responde desde su historia y construye historia con la familia, los hijos e hijas, al derivar en una figura presente no solo en lo físico, sino también en lo emocional. Esto no lo exime de sus responsabilidades de proveedor junto a la madre, solo redimensiona su responsabilidad afectiva y vincular.

Es preciso leer la autoridad paterna desde una visión, un saber y una experiencia diferente, pero no desde la necesidad de control absoluto, sino desde la dimensión de padre pedagógico que educa, acompaña, acoge, protege, motiva y respalda desde su voz.

Hay algo que no podemos dejar de ver, y considero de gran importancia en la construcción de estereotipos masculinos. Anteriormente me refería al estatus quo de las masculinidades, ya que estas no solo han sido construidas y reproducidas por el hombre, las mujeres también han sido transversalizadas en ellas. Muchas de nuestras féminas en la familia, al nacer un hijo varón, al referirse a su futura conducta en la sociedad, la primera imagen que le construyen a este sujeto sexuado es la de tener que ser como su padre. El niño desde sus primeros pasos ya tiene introyectado en su inconsciente de qué forma debe proyectarse ante la sociedad como masculino, por lo cual va a repetir las conductas de aquel a quien le dicen que debe ser. Si bien la crianza de los hijos queda a manos de la mujer por los roles que le fueron otorgado, y el hombre requiere de menos tiempos en la crianza del mismo ya que éste debe buscar el sustento
familiar, lo cual le impide una paternidad igualitaria, nos preguntaríamos, el porqué si pasamos más tiempo con nuestras madres que con nuestros padres, aún así seguimos reproduciendo las conductas masculinas? Ahí deviene la respuesta de que las mujeres son un eslabón importante en reproducir e inculcar a sus descendientes las masculinidades y sus correspondientes roles.

***
Mecanismos psicopáticos. Cuanto más encubierto e invisibilizado sea el micromachismo, más peligrosamente desapercibido resulta el efecto. En psicoanálisis, se los llama “mecanismos psicopáticos” a esas telarañas en que las mujeres quedan entrampadas: abuso de la capacidad femenina de cuidado, maniobras de explotación emocional, negación del reconocimiento, desautorizaciones o inexplicables imposiciones de silencio.

Luis Leñero acuña el término del “neomachismo” para mostrar cambios en las actitudes masculinas ante la planificación familiar. Estos hombres, instalados en una especie de “machismo light” ya no ejercen (o ya no pueden ejercer) el patriarcado como lo hicieron sus padres y abuelos: ya negocian más las decisiones y “permiten” que trabaje la mujer fuera de casa (aunque prefieren que ella no gane más que ellos), pero mantienen un marco de referencia con un claro encuadre machista.

Este “neomachismo” parece corresponder muy cercanamente al tipo de familia donde ya se negocia que Shmukler describe en las áreas urbanas de Argentina y que uno puede encontrar en áreas similares en ciudades de Latinoamérica Son hombres que se ven enfrentados con una pareja que ya se ha separado anteriormente, que tiene trabajo remunerado y/o participa en organizaciones sociales. En estas condiciones el hombre se ve en la necesidad de negociar o de correr el riesgo de perder a su pareja. Las mujeres en estas familias, anota Schmuckler, tienden a seguir manejando el discurso tradicional sobre las relaciones familiares y de género, pero han avanzado hacia una “consciencia práctica” que les permite una mayor cuota de poder y relaciones menos inequitativas comparado con las familias con estructura francamente autoritaria. 36

Una variante mas progre del neomachismo es el hombre machista-leninista, con un discurso igualitario de avanzada combinada con una práctica de género muuy rezagada. Este personaje está muy bien descrito en la exitosa obra de teatro mexicana llamada “Entre Villa y una mujer desnuda” (de Sabina Berman). También está caracterizado en los testimonios en los que mujeres militantes comparten los agudos cambios que se dan en su participación a partir de la aparición de su primer hijo. Su maternidad inmediatamente se convierte en obstáculo para mantener participación política, mientras la paternidad para su compañero no se constituye en obstáculo alguno.

Tomado del texto:

“Herramientas teórico prácticas para la comprensión del Comportamiento masculino y el trabajo con hombres desde una Perspectiva de género”. Convocado por La Campaña Lazo Blanco Argentina – Uruguay con la colaboración de la Asoc. Civil “Pablo Besson” 2010, Tema IV. Las nuevas masculinidades.

por cada mujer hay un hombre que…

Por cada mujer hay un hombre
Por cada mujer fuerte, cansada de tener que aparentar debilidad,
hay un hombre débil cansado de tener que parecer fuerte.

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta,
hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

Por cada mujer cansada por ser calificada como “hembra emocional”
hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado.

Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite,
hay un hombre que se ve obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.

Por cada mujer cansada de sentirse un objeto sexual,
hay un hombre preocupado por aparentar que está siempre dispuesto.

Por cada mujer que se siente atada por sus hijos,
hay un hombre que se le ha negado el placer de la paternidad.

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio,
hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil,
hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación,
hay un hombre que redescubre el camino a la libertad.

El texto gustaba mucho, incluso circulo también alguna variante que invertía los términos de la comparación:

Por cada hombre débil, cansado de tener que parecer fuerte,
Hay una mujer fuerte cansada de tener que aparentar debilidad.

Por cada hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo,
Hay una mujer cansada de tener que actuar como una tonta.
Quienes trabajan en masculinidad explican que este texto gusta porque expresa que también los hombres sufren los efectos de la imposición patriarcal de los roles tradicionales. Pero cuatro de los expertos más destacados –Luis Bonino, Dani Leal, José Ángel Lozoya, y Meter Szil- añadían que a ellos su lectura le incomodaba: . Ante esto, los cuatro presentaron también a través de Internet, un texto alternativo para su reflexión.

Por cada mujer cansada de tener que aparentar debilidad,
hay un hombre que disfruta de protegerla esperando sumisión.

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta,
hay un hombre que aparenta saberlo todo porque eso le da poder.

Por cada mujer cansada de ser calificada como “hembra emocional”
hay un hombre que aparente ser fuerte y frío para mantener sus privilegios.

Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite,
hay un hombre al que no le importa pisar a quien sea con tal de ser el primero.

Por cada mujer cansada de sentirse un objeto sexual,
Hay un hombre que disfruta utilizando a las mujeres para su placer.

Por cada mujer que se siente atada por su hijo/a,
Hay un hombre que disfruta de tiempo libre a su costa.

Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio,
hay un hombre que se aprovecha del trabajo gratuito hecho en casa y que no mueve un dedo para reivindicar la igualdad de derechos laborales de la mujer.

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil, hay un hombre que cuando llega en coche a casa tiene la mesa y mantel puesto.

Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación,
hay un hombre que tiene miedo de perder su lugar privilegiado ante ella.

Por cada mujer que es víctima de violencia en el hogar,
hay un hombre que la ejerce y lo niega, presentándose como víctima de las “provocaciones” o el “abuso psicológico” femeninos y muchos otros que miran hacia otro lado en un silencio cómplice.

Por cada mujer que confía en que los hombres quieren la plena igualdad de derechos,
hay cientos de hombres confiados en que todo cambie un poco para que todo siga igual.