dejar ir para avanzar…

Llegó la hora de cumplir con la tradición de cada año, el post de recuento, de revisión, no sé de que mismo es, pero sirve de alguna manera como auto desahogo o como material, “para quien escriba mi biografía” , que optimista, pero en fin…

Quiero trazar algunos hilos conductores a esta narración, para no ser cansada, ni aburrida con ustedes amables lectores que han aguantado desde poesía, temas de género, historias y hasta relatos cotidianos. Sin ser melodramática, – cosa que evitaré al máximo -, es importante mencionar que este año ha sido un enorme aprendizaje en la vida laboral y personal, pero también un año de ausencias, olvidos, y dolores físicos. Las cosas buenas han llegado a su momento y de una manera mucho mejor de la que se esperaba, no me puedo quejar en este último día del año, más bien miro maravillada como la vida ha cambiado, y eso me alegra…

Sin duda el equilibrio emocional ha sido un aporte significativo para que yo no pierda la cordura y pueda tomar buenas y mejores decisiones. Mucho de esto se lo debo a mi compañero de vida, él que con sus formas y sus acciones me ha transformado el alma, ayudándome a perdonar y a perdonarme como condiciones necesarias para poder aceptar, recibir y amar lo que a mi vida ha llegado, cada día lo amo más. Vale la pena decir que no soy la misma persona desde que estoy con él. Espero seguir siendo mejor…

Por otro lado este año pude conocer mucha y nueva gente, nuevos y distintos lugares, costumbres, tradiciones y también desencantos, es real que la gente no siempre es lo que muestra y que de vez en cuando te sorprenden siendo mejor de lo que parecen ser. Bolivia, Perú, Guatemala y Nicaragua fueron los destinos, para hacer algo que me apasiona: capacitar, formar, enseñar, en fin, dar algo y recibir mucho también…

Confieso que aunque me quejo y reniego a veces, al mismo tiempo he aprendido a mirar con otros ojos las circunstancias, un poco por la relación de pareja, pero también por los años y las experiencias acumuladas. En realidad me siento contenta con lo aprendido y logrado, me gusta esto de llegar a los 30 casi y sentirme tranquila con mis aciertos y mis errores. Las enfermedades han estado a la orden del día, he pasado muchas horas en cama y creo que me he tomado una farmacia entera, sin embargo he pensado en todo lo bueno que he vivido y que obviamente la enfermedad es necesaria y transitoria como todo lo demás, finalmente este cuerpo es algo terrenal no creen?…

Algo que me ha afectado un poco han sido las desilusiones, como digo yo, “el año de las pérdidas”, por un lado siento la misma sensación de vacío en el estómago como cuando una de mis mejores amigas se fue vivir a Londres hace algunos años. Esta vez ninguna de mis dos amigas se fue, creo que me fui yo, me distancié para empezar mi propia historia, sin copias, sin imitaciones, sin competencias, y por otro lado dije todo lo que debía decir en el momento correcto, quizás lo que me duele es que ninguna me dio la razón. En realidad no sé si me interesa tener la razón, este es un enigma que no logro entender, hice bien o hice mal?…

La conclusión es que la gente se va, y hay que dejarlos ir, hay que escuchar en silencio las cosas que dicen, buenas o malas, pero también hay que decir y denunciar lo que está mal, hasta que el peso de sus propios actos los lleve al lugar donde deben estar…

Creo que muchos de los cambios en mi vida se deben a una lectura más clara de las cosas, de eso que llaman una “perspectiva política”, este año fui a parar en las manifestaciones del 30s, hasta marchas por migrantes, terminé dos cursos sobre temas de género, que junto a mi trabajo que apunta siempre hacia el lado “izquierdo”, me han cambiado también, no lo puedo negar…

Para cerrar y viendo la película Narnia 3, me quedan varias ideas dando vueltas en la mente. Primero la posibilidad de reconocer a Dios en medio de todas las circunstancias, pase lo que pase, él será el mismo en quien pueda confiar. Segundo, el inmenso desafío de mantener la perspectiva correcta frente a las cosas, la coherencia y la consecuencia, los valores, las convicciones, sin importar el costo que esto pueda causar. Tercero, la posibilidad siempre abierta y cercana de conocerlo más allá de la religión, lo que llamo: la dimensión de la fe.

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  1. Hola J.Carlos, que gusto leerte a los tiempos también, me alegra mucho poder tenerte por estos espacios, creo que la virtualidad ha sido generosa conmigo al permitirme conocer personas como tú. Mis mejores deseos para tí y tu familia en este nuevo año, y sigamos leyéndonos! 🙂 un abrazo desde la mitad del mundo: Ecuador 🙂

  2. Hola Mónica, hacía cierto tiempo que no visitaba tu espacio, y ha sido un placer hacerlo y comprobar que tu lucidez y sensibilidad, no sólo siguen ahí, sino que han aumentado.
    Veo que ha sido un año de aprendizajes y de de maduración profesional y personal, creo que nunca debemos dejar de aprender, el que crea que lo sabe todo, no sabe nada.
    Te deseo todo lo mejor para este 2011, que sea generoso contigo y te traiga todas las cosas buenas que sin duda te mereces.
    Un fuerte abrazo

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