Por qué lloras?

Han pasado un poco más de tres años, y cuando recuerdo esta frase todavía retumba en mis oídos, y aunque la respuesta parezca obvia, creo que la mía iba un poco más allá…

Recuerdo sus ojos mirándome fijamente, con dulzura y profundidad, con esa mirada de alguien a quien los años y el tiempo junto a Dios le habían dado la certeza absoluta en cada palabra que pronunciaba, creo que eso es lo más cercano a la sabiduría…

Como era de esperarse no pude contener mis lágrimas mientras le decía lo incómoda que me sentía con el trabajo y con mi frustración profesional, por el tiempo que perdía haciendo trabajos “sin sentido”, con mis sueños detenidos en el tiempo, con mi vida pasando en cámara lenta, con mi corazón despedazado por las desilusiones, una tras otra como fila de hormigas, con mi ego por el suelo y con mi orgullo desarmándose un poco cada día, recuerdo que fueron minutos de un enorme silencio que descargó mi corazón…

Finalmente cuando terminé de llorar, me dijo, crees que Dios tiene tu vida en sus manos?, lo crees de verdad? No supe que decir. Y continuó: no hay absolutamente nada que pueda suceder en tu vida que pueda estar fuera del propósito de Dios para ti, hagas lo que hagas, y lo que él decida hacer en tu vida no siempre te gustará ni te dará felicidad, lo que más le importa a él es que tu fe pueda madurar, que tu carácter se pueda formar, que tu humildad se pueda fortalecer, que tu esperanza se ponga en él en sí mismo y no en tu profesión, tus habilidades o capacidades porque ninguna de esas cosas son sinónimo de éxito para Dios, así como tener un buen trabajo o posesiones son sinónimo de bendición, sino que la bendición puede tener muchas formas, como tu salud, tu familia, la tranquilidad que tienes de sonreír, de abrazar a alguien, de ayudar, de brindar amor, aunque creas que no tienes nada que dar…

Esas cosas invaluables, inmedibles, como tu capacidad de mostrar misericordia, compasión y amor por los demás podrían ser los indicadores de éxito para Dios. Esto no significa que te tengas que conformar o resignar con tu situación actual, sino simplemente trabajar con paciencia y esfuerzo y vivir con alegría cada momento hasta que Dios tenga listo el siguiente. No vas a poder correr si primero no puedes caminar, no apures el paso de Dios, solo toma su mano y sigue. Este tiempo que ahora te causa angustia y frustración también pasará, ten la certeza que así será, y todo lo que aquí te pase será para tu bien…

Me dio una palmada en el hombro y se fue… Y no recuerdo si seguí llorando después, sin embargo me pude dar cuenta que si mi vida no hubiese sido fundida por el fuego de la dificultad seguiría buscando el “éxito” por cualquier lugar, con un globo de “ego” en la mano y sin la certeza de que Dios cuida de mí que hace y hará todo lo que sea necesario hasta que su hija se parezca a él…

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  1. Que gusto encontrarte Andre!!, gracias por pasar, así es, todo es pasajero o tal vez las pasajeras seremos nosotras? :), las dificultades nos dan sabiduría, las alegrías fuerza y las tristezas esperanza. Un abrazo cálido 🙂

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