la dignidad no se negocia…

Pensando un poco en un reportaje que miré el otro día en la televisión sobre otra de las formas de mercantilización del cuerpo sobre la prostitución, mal llamada “profesión más antigua”, pensé en la complejidad del tema y la ligereza con la que los medios la abordan. Algunos con la intención de “farandulear” ocultan profundos problemas causados por la desigualdad social producto de un sistema inequitativo que discrimina a quienes no tienen la posibilidad de “competir”, en un mundo claramente “incompetible”. Esta es una sociedad que discrimina de múltiples formas: por ser mujer, por ser pobre, por ser indígena, por ser negra, por ser joven o vieja, por ser migrante o por todas la anteriores


Imagen: Amecopress.

Este reportaje denunciaba la irresponsabilidad con la que varios diarios y periódicos publican en sus últimas páginas anuncios relacionados con prostitución bajo demanda como: “masajes completos”, “líneas calientes” o servicios de “damas de companía”, y por otro lado en sus páginas principales denuncian la trata de blancas, el abuso sexual o violencia contra las mujeres o violaciones a los derechos humanos, en un juego de ética vs interés económico.

Y aunque el tema de la prostitución no es nuevo y muchos/as se aventuran a dar comentarios reduccionistas alegando que es un “derecho”, el decidir hacer o no hacerlo, sigo creyendo que esta mal llamada “profesión” es una de las tantas aberraciones humanas que denigran por dinero al ser humano y que en ningún caso puede ser justificada, ni siquiera por decisión, creo que la dignidad del ser humano no se negocia aunque quizás si la demanda desaparecería quizás también la oferta…

Les dejo con algunas ideas sobre el tema

“El uso y abuso de las relaciones sexuales impuestas por la fuerza, que ya venían ejerciendo los hombres a causa de la diferente evolución de su sexualidad en relación a la de las mujeres, fue legitimada por el patriarcado, institucionalizando su práctica.

Así, a partir de la Edad Antigua, cuando los ejércitos de varones luchaban entre sí, los vencedores tenían derecho legal al botín, es decir, a apropiarse de los bienes de los vencidos, incluyendo a las mujeres que convertían en sus esclavas para usarlas como criadas domésticas, como concubinas o para venderlas al mejor postor (algo que se sigue haciendo ahora a escala global, si tenemos en cuenta que el tráfico de mujeres es la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo, después del tráfico de armas y el narcotráfico).La legislación medieval acuñó la figura jurídica del “derecho de pernada”, que obligaba a las siervas de la gleba a someterse a la violación del noble en su noche de bodas, si él lo demandaba. Este increíble derecho ha permanecido a lo largo de los tiempos hasta nuestros días, siendo ejercido todavía en algunas sociedades. La revolución burguesa cambió muchas cosas, pero dejó intacta las relaciones de dominación-sumisión de la cultura de los géneros, incluso creo nuevas justificaciones como las expresadas en sus escritos por el inefable J. J. Rousseau.

Los matrimonios establecían claramente el “débito conyugal” que la mujer debía prestar a la demanda sexual de su marido, una forma sutil de nombrar la violación legalizada y santificada dentro del matrimonio. Por último, la prostitución, que en sus orígenes fue justificada con argumentos religiosos (los padres debían llevar a sus hijas al templo para ejercer la prostitución sagrada como forma de financiar los gastos sacerdotales), ha terminado siendo justificada por las leyes del mercado, como un trabajo más sometido a la oferta y la demanda, ocultando su verdadero significado de acto de violencia de género en el que se ha cambiado el uso de la fuerza bruta por la fuerza simbólica del dinero.

A pesar de los avances de la sexología como conocimiento científico de la sexualidad humana, se sigue planteando socialmente el uso de los conceptos “sexo” y “sexualidad” como si fueran sinónimos y referidos al mismo fenómeno. Esta identificación sirve de pretexto para justificar la pulsión copulatoria masculina, el recurso a las “necesidades fisiológicas” para justificar el uso de la prostitución, la percepción de las mujeres como objetos sexuales, el sexo por el sexo, el desprecio de la sentimentalidad y la valoración del pene-falo como el principal recurso sexual masculino y el representante de la virilidad.

RIESGOS: Este mito implica para los hombres una búsqueda compulsiva de la relación coital (incluso pagando o violando) a costa de impedirle vincularse afectivamente con las mujeres, algo que puede terminar en estados de soledad no querida, el más terrible problema psico-social para los seres humanos, pues somos animales sociales y necesitamos las vinculaciones afectivas por naturaleza.

La relación prostituyente, además de costosa e insatisfactoria, mantiene y aumenta el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. Impide establecer relaciones con las mujeres en un plano de igualdad y dignidad, por la tendencia a la cosificación sexual (antes que personas son hembras que excitan la pulsión a la cópula), genera todo tipo de complejos y traumas desde la infancia al estar continuamente compitiendo con los demás hombres para dejar claro quién es el más macho, el más seductor y el más viril. Produce una preocupación constante por la salud de su pene-falo y es la causa de la mayor parte de las disfunciones sexuales.”

Tomado del texto: “HERRAMIENTAS TEÓRICO PRÁCTICAS PARA LA COMPRENSIÓN DEL COMPORTAMIENTO MASCULINO Y EL TRABAJO CON HOMBRES DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO”. Convocado por La Campaña Lazo Blanco Argentina – Uruguay y el Grupo GIMEM Con la colaboración de la Asoc. Civil “Pablo Besson”, Conferencia 5. Cuerpo, salud y sexualidades masculinas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s