mitos y exigencias masculinas de género y sexualidad…

Sigo en el curso de Masculinidades y sigo encontrando respuestas a muchas de mis dudas, especialmente en cuanto al tema de la salud de los hombres, estoy casi segura de que muy pocos varones se dan cuenta que detrás de sus actitudes “prácticas”, -traducidas en poco cuidado y prevención-, hay patrones de comportamiento adquiridos durante su vida, reforzados en muchos casos por sus madres y fortalecido por su entorno social. Esas ideas de querer ser y estar siempre fuertes, de exponer su cuerpo a peligros y lesiones con frases como:”así es el juego”, “así es mi trabajo” entre otras.. Les comparto unas pocas líneas para pensar un poco más…

Por ser hombres…
• La agresividad y la competitividad hacen que los hombres se coloquen en situaciones de peligro.
• El riesgo y las situaciones que demandan ese suceder son parte de nuestros mandatos acatados
• La no expresividad emocional causa problemas psicosomáticos y de otro tipo.
• Los trabajos masculinos los someten a peligros físicos.
• Los trabajos masculinos los exponen a estrés psicológico.
• El rol masculino demandado socializa a los hombres para desarrollar características de la personalidad asociadas con una mayor tasa de morbilidad.
• Sus responsabilidades como proveedor familiar los exponen a unas mayores presiones laborales.
• El rol masculino demandado estimula ciertos comportamientos que ponen en peligro la salud, en especial el consumo de tabaco, de alcohol, y de drogas estimulantes.

MITOS MASCULINOS DE GÉNERO Y SEXUALIDAD

Mito de origen: Confusión entre sexo y sexualidad (esto cosifica y provoca soledad y autoaislamiento hacia las mujeres, los seres humanos somos seres sociales y con vinculaciones afectivas lo quieran o no)

RIESGOS: Bajo este mito los hombres creen que hay “necesidades fisiológicas” que no puedan satisfacerse sin cometer actos de violencia de género, degradando a las mujeres a la condición de prostitutas. Significa superar la relación “sujeto-objeto” con las mujeres, por la relación más ética de “sujeto-sujeto”, estableciendo la dignidad y la igualdad como guía de dichas relaciones.

Mito subsidiario:La sexualidad, es lo que vamos entendiendo, la sensualidad la ternura y el afecto son cuestiones diferentes, no tiene porque ir unidas.

Es el mantenimiento de la sexualidad como sexo biológico que actúa como “estímulo-respuesta”, de manera instintiva y refleja. Concibe la sexualidad como un comportamiento irracional, irreflexivo y pasional. La mayor parte de la literatura, de los guiones cinematográficos y de las telenovelas utilizan este mito como núcleo narrativo. El pensamiento romántico está sustentado en este mito. La cultura popular lo ha sintetizado en un aforismo: “Los hombres fingen amor para conseguir sexo y las mujeres fingen sexo para conseguir amor”.

Los modelos ideales de esta separación son el amor maternal que se considera asexuado y el amor libre como expresión del sexo sin ataduras afectivas.

RIESGOS: El mito se convierte en la sociedad moderna en uno de los vectores principales del mantenimiento de los géneros patriarcales: Se considera que la afectividad es una cualidad femenina, nacida de su instinto maternal y la pulsión copulatoria es una cualidad masculina que justifica su poligamia innata.

Lleva a considerar la imposibilidad de las relaciones amistosas entre hombres y mujeres, “un hombre y una mujer no pueden ser nunca amigos, porque al final terminan en la cama”, a establecer relaciones basadas en la incomprensión, la incomunicación y el engaño.

La incapacidad de ponerse “en el lugar de la otra”, la ausencia de resonancia afectiva, lleva a los conflictos de pareja, a las discusiones y a los sucesos de violencia de género. La educación masculina en la dureza afectiva y en la represión de sus sentimientos, le hacen candidato a la salidas equivocadas, como el abuso de drogas, alcohol, violencia y enfermedades psicosomáticas. El sexo por el sexo le lleva al egocentrismo solitario, al aburrimiento por el hartazgo o a la búsqueda obsesiva y la prostitución, sensualidad y ternura.

Mito de Sexualidad: Las disfunciones sexuales tienen causas fisicas que deben tratar los médicos con medicamentos. Es el gran mito que fomenta el poder fármaco-pornográfico para mantener los valores patriarcales y el control sobre la población. Fomento de un ideal de mujer femenina, provocativa y seductora, que persigue tres objetivos:

1) Perpetuar un “sistema de distinción” (tal como lo define Pierre Bourdieu) entre lo femenino y lo masculino, manteniendo el viejo paradigma biologicista “macho-hembra”.
2) Mantener un estado permanente de estímulos eróticos que induzcan al consumo generalizado de la sexualidad mercantilizada
3) Provocar en las mujeres una ansiedad compulsiva por alcanzar la imagen ideal femenina, incentivando el consumo de modas, cosméticos, cirugía plástica, etc. que mantiene la economía capitalista en auge. Por otro lado, fomento de los valores de género masculino (el pene-falo, la potencia sexual como expresión de virilidad, el desenfreno sexual como aspiración de libertad, el harén de mujeres esplendorosas como símbolo de poder, el narcisismo satisfecho mediante la rendición multiorgásmica de mujeres ninfómanas gracias a la potencia de su erección, a los coitos interminables y eyaculaciones retrasadas a voluntad.) que genera un afán por el consumo de viagras, alargadores del pene, medicamentos para retrasar la eyaculación, pornografía que mantenga el deseo en estado de excitación permanente, anabolizantes para inflar la musculatura y un largo etcétera.

PROPUESTAS:

Hace décadas que la sexología ha dejado claro que, salvo un pequeño porcentaje de disfunciones sexuales que tienen causas orgánicas (la mayor parte, como efecto secundario de otras enfermedades), la mayor parte de dichas disfunciones sexuales surgen como consecuencia de las normas y valores del género, que en estos casos se convierte en la causa patógena. Así, a la eyaculación precoz masculina y a la anorgasmia coital femenina, no se le conocen causas físicas de ningún tipo, siendo creaciones culturales basadas en los prejuicios de la Cultura de los Géneros, falsos problemas inventados en la segunda mitad del siglo XX.

Lo mismo ocurre con los vaginismos femeninos, cuya principal causa es el miedo provocado por unas normas puritanas que castran el deseo de las mujeres y refuerzan su creencia de que las sexualidad es un peligro. Igualmente podemos hablar de las disfunciones erectivas como consecuencia del miedo provocado por la excesiva responsabilidad del sujeto hacia su pene y su funcionamiento. La carencia en nuestro país de una auténtica educación sexual y afectiva que elimine todos estos prejuicios desde la niñez, los intereses de la clase médica y la industria fármaco-pornográfica por beneficiarse de la llamada “dictadura médica” por Fernando Savater y la mercantilización de la sexualidad que propugna el capitalismo de consumo, hacen que las consultas de sexología y psicología estén repletas de pacientes.

Por lo tanto habría que comenzar por incluir la educación sexual y afectiva en los programas escolares como asignatura troncal, incluir la terapia sexual dentro del Sistema Público de Salud, como prestación fundamental, un control efectivo de los laboratorios farmacéuticos y otras industrias para que dediquen sus esfuerzos a erradicar las enfermedades endémicas y curables que padece nuestra especie y no a desarrollar “medicamentos de diseño para sociedades opulentas” y cambios culturales y sociales para que los medios de comunicación, la televisión, internet, el cine y la literatura dejaran de ser exponentes de una Cultura de los Géneros que nos embrutece y enferma.

A nivel individual, la manera de enfrentarse al poder fármaco-pornográfico requiere una superación de los prejuicios y valores del propio género, cuidar la propia autoestima sin buscar modelos externos sino tomando la conciencia de que el mejor modelo para sí es uno/a mismo/a, saberse protagonista de su vida y constructora de su sexualidad, liberarse de la esclavitud consumista, de las modas y de todo aquello que no tenga otra función que cuidar la propia salud y ayudarte a ser feliz. Una sexualidad desgenitalizada, corporal, afectiva, que sea lo más parecido a un juego relajado y creativo y no a un cuadrilátero de boxeo o de lucha libre. Los terapeutas sexuales tienen una larga experiencia en ayudar a sus pacientes simplemente educándoles sexualmente y enseñándoles a vivir su sexualidad al margen de los prejuicios de género, del bombardeo publicitario de la sociedad de consumo y de los imperativos del poder fármaco-pornográfico.

De salud debe hablarse en positivo: Estar sano, estar bueno, poder comer, dormir, hablar, hacer ejercicio, trabajar, estudiar, amar, divertirse, pensar, alegrarse, entristecerse, reír. Sin que el hacer estas cosas signifique dolor, dificultad, cansancio. Estar sano, tener salud, consiste en poder gozar de bienestar físico, tener el cuerpo sano por fuera y por dentro. Pero estar sano es también gozar de integridad afectiva, poderse alegrar cuando hay motivos para estar alegre y entristecerse cuando hay motivos de estar triste. Poderse relacionar con otras personas, conversar con ellas, intercambiar experiencias, dar y recibir, ayudar o apoyar a los otros. Poder pensar, recordar las cosas pasadas, planear el futuro.

Poder reparar en lo que uno esté haciendo, poder aprender y sacar provecho de la propia experiencia y de la experiencia de los demás. Poder entender lo que pasa alrededor de uno, lo que pasa en el pueblo o ciudad, en el país, en el mundo. Poder esperar que el futuro sea igual o mejor que el tiempo presente.

Tomado del documento: Cuerpo, salud y sexualidades masculinas del Curso sobre Género y Masculinidades, Convocado por La Campaña Lazo Blanco Argentina – Uruguay y el Grupo GIMEM Con la colaboración de la Asoc. Civil “Pablo Besson”

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  1. HOLA MONICA, soy un INVESTIGADOR SOCIAL, un titulo terciario otorgado por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora, y estoy preparando mi tesis sobre VIOLENCIA Y DESCRIMINACION SOBRE LA MUJER – ABUSO SEXUAL Y PORNOGRAFIA INFANTIL – LA TRATA SOBRE MUJERES Y NIÑAS, tres estamentos que aún, en los inicios de un nuevo milenio, de una manera u otra, no es posible desterrar.
    Accedí a tu blog por que entre otros trabajos que estoy desarrollando, me interesa aquello que tenga relación con la FILOSOFIA DE LA PALABRA Y LOS SILENCIOS y me encontré con tus trabajos.
    ¿Puede ser posible que intercambiemos los mismos? Ensayo, Cuento corto, de vez en cuando algo de poesía (no es mi fuerte) y por supueto, la investigación de todo aquello relacionado con nuestra razón de ser y estar sobre un universo que aún no encuentra su destino. GRACIAS POR ATENDERME

  2. Entender la masculinidad. El tema es interesante y conforme lo explica en este post el asunto parte de una propuesta de sexología. Aunque los argumentos para mi son válidos considero que es necesaruo incluír aspectos de relaciones de producción. Creo que las relaciones entre seres humanos parte de la necesidad de mejorar su calidad de vida y ello les conduce a saber producir (otra cosa adicional y relación didecta son los aspectos de lucro?, ¿debe verse la masculidad como preparación para mejorar las relaciones de producción? Creo que si. En uno demis esdudios aprendí sobre sobre os traumas ancestrales y creo que el asunto de entender la masculinidad y la feminidad también tiene su origen en esto. Relaciones de producción y traumas ancestrales, son argumentos para entendernos los seres humanos. Gracias por ayudarme a reflexionar sobre este tema. Sigue escribiendo por favor.

    • Hola Raúl, que gusto leerte. Pues si, es interesante pensar el tema con una perspectiva de producción que planteas y coincido en la idea de mejorar la calidad de vida, sin embargo discrepo en la idea de producción porque los medios de producción como tal estan incertos en la división sexual del trabajo, “trabajos para hombres” – en la esfera pública – y “trabajos para mujeres” – en la esfera privada- entonces es fácil deducir quienes tienen mayor acceso y mayores réditos de estos medios de producción. Creo que el sistema es el problema, las relaciones inequitativas entre la producción y los medios para lograrlo. Me gustaría reflexionar un poco más sobre el tema de los traumas ancestrales, sigamos 🙂

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