tiempo para edificar…

No quería dormir sin escribir un poco sobre esta semana, que ha sido bastante pesada, supongo que es posible sentir desde lejos el dolor de las personas en Haití, Chile, y aquí mismo también. Y aun así me sigue resultando incomprensible la indiferencia y soberbia de algunas personas, mujeres que en ciertos momentos pueden llegar a ser realmente crueles, no puedo olvidar esa frase que escuché en una reunión de mujeres vinculadas con la política, algo así: “Esas mujeres porque reciben un bono cada mes, o porque tienen uniformes para los hijos, apoyan a este gobierno”…. Y me pregunto si eso es poco para una madre de familia de clase media baja en el Ecuador?, en realidad es bastante, lo que quizás para estas mujeres sea caridad, para las otras es todo lo que tienen para sus hijos e hijas… en fin…

Otra cosa complicada fue que esta semana me sentí realmente cansada por el trabajo por jornadas agotadoras, y aunque sean espacios interesantes etc., etc., la mayoría del tiempo me resultan aburridos y sin sentido, y no es que no me guste mi trabajo, sino que a veces no me siento parte de esos espacios. Particularmente me di cuenta de que mi trabajo no es tan valorado, es como si fuese invisible, quizás sea cuestión de mi personalidad, no muy dada a la farándula o al protagonismo, prefiero pasar desapercibida y no autopromocionarme, me pregunto si alguien notará que hago las cosas bien y a tiempo…

Y ayer fue el momento de vaciar mis ojos, creo que fue el cansancio pero también la frustración que a veces siento, por cosas que son fácilmente solucionables, a veces tengo la sensación de que mi vida va en cámara lenta, más lento que las del resto, a veces eso me frustra, me entristece, me deprime. Pero afortunadamente tuve las palabras y el silencio de él, que me devolvieron la serenidad… Gracias mi amor…

Entonces, hoy comprendí que esta semana empezó el domingo anterior, cuando escuché y canté una canción que dice mucho en muy pocas palabras, y que por un tiempo de mi vida me negué a cantarla…

“(…), quebranta mi corazón, quebranta mi vida, te entrego mi voluntad a ti, todo lo que soy Señor, todo cuanto tengo es tuyo, yo quiero menguar para que crezcas tú…”

Y por lo sucedido en esta semana me doy cuenta todo esto es necesario, que las dificultades sirven para que entre otras cosas, mantengamos la perspectiva correcta de la vida, los objetivos donde deben estar y al ego y al orgullo en su lugar. Entendí que eso de ser invisible o estar invisibilizada no es tan trágico como parece que si lo miro desde la perspectiva de Aquel que todo lo ve!… Y que si tengo que esperar un poco más, por lo que tanto anhelo, es porque debo darle a El, el tiempo que necesite para que termine de edificar lo que empezó…

Me siento mucho mejor…Dios como siempre, respondió!!

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Un comentario

  1. Hola, me parece que tienes mucha razón… Las cosas que pasan día a día nos van desmoronando poco a poco y sí es desconcertante ver como algunas personas les da igual lo que pasa a su alrededor. Yo no se como hace la gente que no tiene a Dios en sus vidas para vivir :S

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