Prueba de Humanidad…

Esta vez fue diferente, no niego que tenía tantas expectativas de que esta segunda etapa tendría sus particularidades. Quizás sea por la experiencia que el tiempo va dejando, como huellas en un camino, o tal vez. que el destino nos prepara para las pequeñas tormentas. Creo que esta vez fui puesta a prueba en varios sentidos, porque aun no termino de aprender sobre la paciencia, sobre la espera de las cosas, porque aun me molesto cuando las cosas no son o no resultan como yo quisiera, porque todavía tengo que aprender a ceder, a aceptar, a entender y tanto más…

Algún momento pensé que mi humildad había superado las pruebas más difíciles, y ahora me doy cuenta que no, por que la aplicación de la sencillez no siempre es fácil, sobre todo si una esta acostumbrada a cierto tipo de “bondades” y “comodidades”. Y en las noches de frío e incomodidad pensaba en tantas cosas, mientras daba vueltas en mi cama dura y fría, – hasta con pequeños animales que me picaban el cuerpo -, me preguntaba: ¿Tan difícil puede ser la consecución de las ideas?, y pensaba en que los ideales y las ideologías también tienen ciertos precios, pensaba en las personas que viven de sus ideales y que tantas veces enfrentan circunstancias de poca o ninguna comodidad, por decisión o por destino quizás…

Pensaba que la humildad todavía tiene varios matices, pensaba en todo lo que en mi casa y en mi país había dejado, tantas personas que llenan mi vida y en que sólo, la distancia me permitió sentirlas más presentes que nunca. Y mientras daba vueltas en esa cama, seguía pensando en que el Ser Humano es de “adaptaciones”, tratando de consolar mis 4 noches sin dormir, pero también soñando con volver y otras cosas más…

La prueba final estuvo ayer, un día de mucho trabajo, de viaje y de encuentro con nuevos y lejanos lugares, de escucha y de lágrimas junto a personas que habían sufrido cosas que yo ni siquiera he imaginado. Dos veces traté de contener el llanto, hasta cuando escuché su voz por teléfono, y a tantos kilómetros, mis ojos empezaron a llover. Tal vez fue la nostalgia, la distancia, los apegos, pero también la gratitud de saberlo a él en mi vida y la gratitud por todo lo maravilloso que encuentro en él,  mi amor.

A pesar de todos los impactos que me causó este viaje y esta experiencia, al mismo tiempo me siento muy satisfecha. Primero por haber conocido a tanta gente maravillosa, a tantos “héroes anónimos”, como se les dice. Segundo: Porque de alguna manera el “dolor no me es indiferente”, y porque quizás escuchando a la gente también se puede brindar consolación…

Escuche el audio: Hombres, víctimas silenciosas de un conflicto

CRÓNICA 4.mp3

Sin duda cada experiencia deja una huella en la vida y en el alma, y creo que ahora tengo otra, porque parece que la misma vida me ha dado esta oportunidad para hacerme más humana, para reconocer que las circunstancias, los modos de vida y los conflictos tan diferentes y diversos, hacen más cercanas las fronteras, que ni las banderas, ni las distancias me hacen “extraña”, para comprender un problema que es de la humanidad.

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Iglesia Central - Municipio La Ceja - Colombia

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Iglesia Central - Municipio El Santuario - Colombia

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