Tu sangre en la puerta de mi corazón

Pero los Israelitas empezaron a clamar a Dios desde su esclavitud.

Dios no se hará el sordo ante “Ayúdame, Oh Dios. Por favor, yo te lo pido”. Y así que El le dijo a Su pueblo, “7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel…” (Exodo 3:7-8).

Dios “descendió” para “librarlos”. Dios nunca cambia. La cruz de Jesucristo, donde El murió, era Dios “bajando” a “levantarnos”. El ahora está viniendo a usted … en medio de su esclavitud. El ha visto su miseria, El oye sus lamentos pidiendo ayuda, El se preocupa por su sufrimiento. Su propósito al venir a usted es para “rescatarlo” y “levantarlo”.

Hay cierta satisfacción de estar más cómodo en su miseria, que aventurarse al nuevo mundo de la libertad.”


La Biblia dice que Jesucristo es nuestro “Cordero Pascual” (I de Corintios 5:7).

El se sacrificó en la cruz, hace 2000 años, y Su sangre nos protege de la muerte. Oh mi amigo, pídale a Jesucristo que ponga Su sangre en la puerta de su corazón. Ame la sangre de Jesús, como su único agente protector que lo salva de la muerte. ¡El murió para que nosotros podamos vivir!

Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová” (Exodo 12:11).

Los Israelitas debían comer el cordero con los lomos ceñidos, el calzado en los pies, y el bordón en su mano. En otras palabras ellos debían estar listos para salir. Dios estaba diciéndoles: “Estén listos para salir, porque en cuanto coman el cordero, ustedes dejarán Egipto”.

¡Los Israelitas literalmente comieron aquello que los saco de la esclavitud! ¡Y así es con nosotros! Este es el mensaje que nos trae una gran enseñanza hoy: Cuando nos alimentemos con el Cordero Pascual, nosotros dejaremos la esclavitud.

Entonces, ¿cómo hago yo para “comer aquello que me saca de la esclavitud”? La respuesta es: ¡Aliméntese con la Palabra de Dios!

Es siendo alimentando en Jesucristo. Cuando nosotros nos llenamos de El, a través de meditar en Su palabra, entonces descubrimos nuestra libertad. La libertad viene después de la llenura.

Salmos 1:2-3: “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

Mi deleite está en Dios y en escuchar su voz a través de su Palabra, esto me sirve para pensar de día y de noche. Así estarè fortalecida, cerca del agua de Dios y eso me dará mucho fruto y no decaerè y todo en mi vida prosperará.

Deuteronomio 8:3: “No sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

No puedo vivir solo de lo que puedo yo misma conseguir, no puedo vivir de mis logros o de mi propia capacidad, debo vivir de lo que Dios me dá a través de su Palabra y de una relación personal con él.

“Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres” (Salmos 126:1-3).

Josué 1:8: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

La palabra de Dios debe grabarse en el corazón y ser pensada y puesta por obra día y noche, en todo tiempo, para que mi camino prospere y todo me vaya bien.

Juan 17:17: Santifícalos (ponlos aparte del pecado) en tu verdad; tu palabra es verdad”.

El Señor anhela guardarnos en santidad, por el poder de su Palabra reflejado en nuestras acciones.

“Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.”
Levítico 26:13

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s