El nudo estrangulador

“Simplemente digamos, la gracia es la que nos salva, nos santifica y finalmente nos glorificará. La gracia de Dios es la que nos rescata del pecado y nos mantiene fuera de él hasta el final.”

El valor de esta verdad es que esa gracia puede hacer lo que la ley no puede

“Es un nudo excelente para ser usado como el nudo de una trampa, porque entre más fuerza se aplica desde adentro del lazo, más se aprieta evitando que se abra. ¡Es decir, entre más duro usted hala contra el nudo, éste se vuelve más firme! La única manera de quedar libre de esta trampa es cortando la soga con un cuchillo.”

Mientras más intentaba salir, escapar y esconder mi pecado, éste me perseguía de muchas formas.. que angustia y desesperación sentí durante años..

“El pecado es un nudo estrangulador todos nuestros propios esfuerzos para romperlo y quedar libre del pecado solo sirven para aumentar su asfixia mortal sobre nosotros. La verdad es que únicamente la gracia de Dios es la que puede romper nuestra esclavitud y puede librarnos de la muerte. La gracia de Dios es como el cuchillo que puede romper el nudo estrangulador.”

” ¡Nada es más humillante que ser sorprendido en un acto de desobediencia!”

“Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Juan 8:1-11

Jesús le dijo, “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (v. 11). Deje que esas palabras penetren. “Yo tampoco…” “Ni yo te condeno”.

¿Cómo podía Jesús ofrecerle ninguna condenación a semejante pecadora?

“Él lo hizo y de la misma manera Él lo hace con nosotros. Él sabía que iba a la cruz a morir por sus pecados. “Pero mientras tanto los pecadores todavía estábamos desvalidos”. Ésa es la manera como todos los pecadores están, desvalidos. Un pecador desvalido no merece perdón. Un pecador desvalido no gana perdón. ” Porque Cristo, cuando aún éramos débiles [pecadores], a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6).”

“Lo que Jesús hizo aquí fue: Justificación y Santificación. La justificación es: “Ni yo te condeno”. La Santificación es: “Vete y no peques más”. Y es clave ver el orden de las declaraciones de Jesús, porque Él no dijo, “Vete y no peques más, ni yo te condeno”, en otras palabras, “limpia tus hechos y entonces yo te perdonaré”. Jesucristo aquí usa la gracia como el motivo por el cual vivir puramente.”

“Y todavía hay un lugar, donde los adúlteros y fornicarios pueden encontrar perdón. Es en Jesús que “justifica al impío” (Romanos 4:5). Está en Jesús que “herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”.

“Es en Jesús donde encontramos gracia para vivir diferentemente. Porque es la gracia de Dios (no la ley de Dios) la que nos enseña a decirle “no” a la impiedad (Tito 2:12). Nosotros necesitamos la gracia pura. Él la tiene.”

Que alegría es saber que Cristo es ese lugar, a donde mi propio pecado me llevó… a dónde más podía llegar sin Dios?

“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25).

“Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:15-17).

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

“La escritura no hace ninguna declaración definitiva acerca de lo que Jesús escribió en el polvo. Aquí hay un pensamiento: Hay sólo 2 veces más en la Escritura donde Dios escribió algo con Su mano, y ambas veces lo que escribió fue condenando a aquéllos a quienes Él escribió. La primera vez fue cuando Dios escribió la Ley en las tablas de piedra, la segunda vez fue cuando Él escribió en la pared del Rey Belsasar. Morris dice que “una opinión antigua es que Jesús escribió los pecados de los acusadores”. Note Job 13:26 – “¿Por qué escribes contra mí amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi juventud?”

Dios borró mis pecados que estaban escritos también, él me justificó sin merecerlo, porque lo único que merecía es condenación. Cuan inmeso puede ser su perdón, mucho más grande que mi maldad? … Definitivamente 🙂

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